Mi beneficiadero
Hay un lugar, en las fincas cafeteras colombianas llamado "El beneficiadero", ahí se deja el grano de café libre de pulpa, basura o cualquier impureza "sólo lo escencial" .
En una de mis visitas a alguna finca, cuando vi el letrero, pedí tomarme una foto justo ahí, en esa madera que decia "Beneficiadero". Me encantó el término, me ha encantado siempre el castellano que reservaron los colombianos. Me parece que comunica más, que tienen peso y sentido sus palabras. Así quedó ese momento, capturado en una foto, que por cierto, se perdió por la vulnerabilidad de este mundo digital. Pero hubo algo que quedó intacto "El beneficio" en mi corazón, la profundidad de mi relación con Colombia.
Este lunes 10 de agosto, que desperté con las noticias de terremoto de Colombia y comencé a ver todos los daños ocurridos y mi Cali derrumbada; mi corazón se apretó y así seguimos, pero en ese momento y tratando de entender lo que sentía, recordé ese letrero y comprendí por qué se grabó en mis recuerdos...
Colombia es "Mi beneficiadero". Es el lugar donde mi vida se purifica, se limpia de todo lo que estorba y queda sólo lo bueno.
No hablo de Medellín, San Andrés o la rumba embrutecida, no soy turista en MI TIERRA, hablo de la produndidad, de eso que se respira y de mi andar ligero.
He querido volver y no he podido, pero ya lo entendí, es tiempo de purificación, pero saldremos.
¡Viva Colombia!

