viernes, 7 de septiembre de 2012

un nuevo yo...

Intentaré hablar de lo que aún no emerge, que espero y desconozco, pero que me inquieta saber ¿cómo será?
¿Para quién? ¿Cómo? ¿Cuándo? Y todas esas preguntas que pudieran ser dignas de la PGR, no importan demasiado, el objetivo es llegar y luego… luego vivir, dejarlo fluir, volvernos a  apropiar de ese nuevo yo que permanecía dormido o que tal vea se construyó en últimas fechas.
Para ser nuevo tendría que ser creado, pero no estoy segura de eso, no sé en dónde quedaría todo el pasado. Prefiero pensar que este nuevo yo se estaba formando y por lo tanto ni puede prescindir de lo pasado, ni será necesario repetirlo en un futuro. Será nuevo como nueva será su historia, esa que desconocemos, pero será. Esa que tal vez sea muy distinta a la esperada, pero tendrá que conocerse y auto explorarse para ser más plena y para sobre vivir.
Este nuevo yo se construye, aun con mucha incertidumbre, aún con esa duda de quien ignora si podrá llegar. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? O ¿para qué? No me importan y pensándolo bien, tampoco importa el ¿cómo será?, no me hará falta salvo en las noches de ansiedad en que quiero saberlo todo y exijo respuestas que de cualquier manera, no se darán. Por eso no me importa, importa lo real, lo demás topará en chocolates y harinas que intentarán llenar un vacío de respuestas, pero insisto, de cualquier forma “no se darán”_ ¿insisto o insistes?, disculpa, no lo pude evitar.
Hay un mundo por descubrir, un nuevo yo que se forja y que como hoy, vivirá, sufrirá y sonreirá, eso nunca cambia, lo que cambia es el fondo, las formas y esos otros en quien confiar. Lo demás será igual. Los nuevos yo se forman, los formaremos y luego se han de encontrar.
Que la gastritis soporte esas noches de ansiedad, que mi fe se preste firme y mi alma no se canse de buscar.
Al nuevo yo hay que quererlo sin preguntas y aceptarnos sin respuestas, de cualquier forma, sólo así será.

jueves, 19 de julio de 2012

Llegamos a un acuerdo...

Y llegamos a un acuerdo, no lo consulté contigo, tú no te enteraste pero lo hemos acordado. Haremos lo que yo quiero, como tú quieras.
Yo te quiero a ti, conmigo y sin reservas. Tú quieres la libertad, que en palabras llanas es requisito para que el amor exista. No hay términos oficiales, no hay palabras que describan, hay una mirada que promete, que siente y comunica lo que no dices, pero lo gritas.
Hacer lo que yo quiero como tu digas… ¡que decisión tan ilusa! Perder orgullos y poderío, aceptar a otro en nuestras vidas, ¡va!. No va con nuestras formas y teorías, pero hacer lo que tú quieres como yo digo tampoco estaría mal, sería lo mismo. Amar y que me ames, compartir dos vidas, sin dejar de ser uno, sin perder tu chispa  o la mía… No es tan descabellado, aunque tema a la teoría.
Aceptar al otro, compartir más no aniquilar. Puede que tengas razón, acepto esta osadía.

Que me perdone mi Dios o que nos premie la vida.

miércoles, 4 de julio de 2012

Lo mató el gobierno

Lo mató el gobierno, fue su respuesta con gran resignación aparente y un dolor oculto que no lo dice, pero lo siente, SE SIENTE. Se ve en sus ojos, en su alma apagada y mutilada de esperanza. Ese México de hace 80 años, el que gracias a Dios y tantos que no bajaron la cabeza ante unos cuantos, no nos tocó vivir. 
Ese México lo sufrí en sus ojos, en su mirada distante y su voz baja, sólo compartió un recuerdo, sólo una sobremesa más, pero me dolió el alma.

“Lo mató el gobierno” esa frasecita me caló los huesos, no termina de entender “quién” era el gobierno, no tenía ni nombre, eran LOS POBRES y EL GOBIERNO. El gobierno manda, los pobres aceptan sin protestar o también “los mata el gobierno”. Ella platicaba que su tío defendió SUS TIERRAS ¡por eso lo mató el gobierno! Su papá salió corriendo, ahí dejó el arado y dejó el sustento, aún lo persiguieron, ella iba a buscarlo cuando supieron que al tío lo mató el gobierno, se encontraron todos; los hijos, el padre y el maldito gobierno, ya no los mataron, tampoco hubo pa´ seguir comiendo.
“Lo mató el gobierno” ¡a estas alturas, aquella niña de ya 82 años, no le queda claro que tenía derechos, ni quién era el gobierno! Le dije ¡abuelita! ¿cómo que lo mató el gobierno?
 Ya no dije más, ya ese era pasado, ya no iba a remover el dolor de aquel maldito gobierno. Creí que era pasado. Vivo un campo que es próspero, las tierras están con sus dueños, el gobierno apoya al que lucha para seguir creciendo, las familias tienen mucho más para comer, los hijos estudian y por lo tanto, creí que ¡el pueblo iba a defender al pueblo!
Otra vez ganó “el gobierno” y no tengo palabras, no te entiendo México… hay mucho dolor, hay desconcierto. Lloro por México, por el campo del que vive el pueblo, porque me quedé callada y no les recordé que “lo mató el gobierno”.
¿Cómo te educo México? ¿Cómo hago para abrir tus ojos, para que defiendas tus derechos? ¿Cómo te dignifico? ¡Cómo te hago saber que vales mucho, que no tengas miedo!
Fui a educación privada, aún sin tener dinero, a mi me enseñaron que no había impedimentos. No había ricos y pobres, había que luchar y conquistar los retos. A mi me enseñaron ¿Cómo le enseño a México?
Me duele el alma, no sé hasta cuándo seguirá doliendo. El llanto no ayuda, pero no puedo contenerlo. Hace falta el coraje para seguir luchando, para que el miedo no paralice, para no aceptar que a nuestros sueños “los mate el gobierno”.

miércoles, 6 de junio de 2012

...


No todo lo que se escribe es para publicarse… guardaré lo escrito y publicaré el recuerdo.

viernes, 11 de mayo de 2012

Amorosas crueldades

Gabriel Celaya lo enunció en algún momento y hoy lo cito porque no quiero hablar en propia voz, porque tal vez será más sencillo hablar de otros y sus afectos.
Cuando el decir es amplio y el actuar muy poco, Celaya lo detestó y nombró “amorosas crueldades” cuando el decir es nulo y el actuar muy poco… ¿cómo le nombraría?

Cuando te quedas en las crueldades, cuando no hay luz ni camino para dar un paso, para seguir luchando… entonces ¿Qué queda? ¿Entonces qué hacemos?

Cuando la resolución es NADA…terminó el intento.


viernes, 13 de abril de 2012

Él...

Él, el de los paladares exquisitos, el que no debe tomarse ni a prisa porque quema, ni lento porque se enfría… Él, de difícil venta y sofisticado saborear… Él, que alimentó mis versos y fortaleció mis tardes… Él, único pero más cruel vicio…Él, que poco a poco se apodera de mi y controla o detona mis ansiedades… Él, que se mezcla entre mi llanto o arranca carcajadas…Él, que me da templanza en invierno o primavera.

Él, de altura de montaña y una fuerza como mares… Él, que se ha vuelto parte de mis días y pago el precio de tenerle; porque perderle es error y creo es imposible…

Él, que se parece en algo a ti, pero que nunca te iguala ni sustituye… Él y yo, en espera de emprender nuevas noches de sobrevivencia y preguntas… Él, que me destruye de apoco, pero TÚ lo superas en todo, en t o d o.

Él, aunque… desearía hablar de ti.

sábado, 3 de marzo de 2012

Aprendí que...


Aprendí que un chingo es mucho más de mis límites. Que la vida nunca nos da lo que pedimos, pero siempre lo que buscamos. Aprendí que lo simple puede ser aún más complejo. Que decir mucho puede ser poco y el silencio guarda en él la grandeza del misterio. Que no se quiere más ni menos, sólo diferente. Que la libertad es la cárcel de uno mismo. Que uno mismo bien puede ser dos cuando se ama. Que los miedos nos limitan y la verdad nos hace libres.
Aprendí que…
No, no  he aprendido.

viernes, 17 de febrero de 2012

Sueños que se van…

No sabes si es por soñador o regalo de Dios, pero un día llega y dudas merecerlo. Pero poco a poco se afianza y lo ves tan tuyo que asumes que por fin es realidad, aunque en tu interior hay miedo, no dejas de pensar que se va a terminar, que lo verás esfumarse y no sabrás los por qués, sólo recuerdas que así es, todo se acaba, nada parece habitar el mundo real, nada que sea movido por tus sueños, nada que esperes con ansias, nada que valga parece verdad.

Nunca creí soltar lo que es tan mio, lo que tanto me costó encontrar, nunca me culpé tan fuerte por no querer arriesgar, aunque tampoco sé si lo correcto es aceptar y crear un paisaje de lo no real, de lo que se muere y revive por ratos o por azar. No lo sé, es mi mejor respuesta pero decidí poner final, tal vez por error, por miedo o porque mi alma reclama que enfrente a la vida que no la deje pasar, que afiance el amor, el dolor… el final. Un final es mejor que una duda, que mi constante pensar. Cuando hay duda no hay duda me dijo un alguien que “sin duda” enfrentó la vida y no la dejó pasar.

El dolor, la culpa y responsabilidad, serán mias, asumo que existan, de alguna forma lo busqué y sabía que lo iba a encontrar. El dolor aparece cuando la vida es cobarde y prefiere no arriesgar, o arriesgar poco o dejar las cosas pasar. Él dolor me corresponde, no hay duda, soy cobarde y lo dejé pasar, no supe afianzarlo, sólo aprendí a soñar.

¿Qué falta a mi vida? ¿qué debo aprender a enfrentar? Cada dolor trae llanto y el llanto soledad, pero al final se aprende, se vuelve sal y brinda sabor a la vida, nos enseña cómo caminar. Cuánto dolor, cuánto llanto, cuántos errores más habrá que cometer para dejar de soñar, para verte reir, para saber que aún estás.

Del dolor más grande, el menos comprensible porque yo fui quien lo vino a causar. El dolor que nos libera y nos  invita a arriesgar para no perder de nuevo, para no sólo esperar.
Seas tu o sea yo, los sueños son sueños y siempre se van.

sábado, 14 de enero de 2012

Otra vez...

Fui yo la primera en pensarlo, "otra vez" …las mismas señales, los mensajes obvios y mi no querer enfrentarlo. Preguntar y encontrar respuestas ambiguas, indefinidas y un todo está bien final, aunque el alma pidiera más, aunque supiera que esto era un final.

No quería, pensaba el “otra vez” y me negaba a hacerlo presente, quería luchar, hacerlo distinto, que no hubiera otras veces, pero estaba ahí y mi consciencia me obligaba a aceptarlo, me exigía no ser egoísta y soltar lo que no era ni será mio, lo que estaba matando por pretender no herir…

Llorar otra vez y volver a sentir, saber que se iba a quien tanto busqué, pero no supe tener. Dejar pasar y dejar ir, aquello que lejos de felicidad, encontró en mi un fin. No quería, no quiero y me revuelco en pensamientos, en querer volver y buscar lo que tanto quiero, pero  no es para mí.
No estaremos más, aunque estaremos, no será fácil, pero será mejor. No, no es otra vez, esta vez es distinta, esta vez soy yo quien decide y deja libre, en un acto de amor superior, de no necesitar poseer y querer el bien mayor. Tanto hubiera querido que fuera posible y evitar este dolor y las lágrimas contra mi, por ser yo quien diga no y deje pasar. Yo que tanto detesté los "actos de amor" y que asumí cobardes...yo, no sé si hoy lo soy.
Perdón a la vida por emboscarme y obligarme a vivir así, sin tí. Aunque quiera lo contrario, pero no encuentre lo mismo al verte, cuando logro que sea así. Del mayor acto de amor y no, has de saber que no es otra vez, es la primera y no es por mí.
No hay culpables, de haberlo no serías tú. Es mi vida que me obliga a andar sin ti, porque no genero lo que te hace feliz, porque no quiero verte morir. De tu libertad he de estar absorta cuando te vea por ahí. Odio pensar siquiera en otra que pueda tenerte al fin, no quiero, pero esta vez no es por mi.
Anda, bien, no pienses que es por ti, no es tu culpa, jamás lo pensé así. Son mis miedos, si así quieres, o mis ganas de un mundo feliz.
Asumo riesgos y responsabilidades, esta vez es por mi, pero soy victima y victimario, el dolor que quede en mi.

lunes, 9 de enero de 2012

Hay dias...

Hay días en que me cuestiono y otros que me condenan. La condena es a perderte, a dejarte pasar y no llegar al fin. Cuando el fin se visualiza, tiemblo, quiero regresar, busco abrigo pero no lo encuentro; tu sólo das la vuelta y me condenas a morir en mi incertidumbre, a cuestionarme en soledad…


Hay días… eso quiero pensar.

Ojalá que aún haya días y no sea esto un final.

sábado, 31 de diciembre de 2011

El Mejor

Sin planes y esperando nada, llegó todo. De la mejor manera; sin hacer cosa  a cambio, sólo aceptar que las cosas fueran. Sólo sabernos merecedores de que todo esto SEA.

Fuiste… no, ERES el mejor. Aún eres y no quiero que te vayas, aunque hoy la certeza de tu partida me pone nostálgica, puedo soltarte como todo aquello que ha concluido, que cumplió su cometido y superó las expectativas. Con dolor porque no quiero perder lo ya vivido, pero segura que sólo así algo nuevo llegará. Ya lo aprendimos, ya lo mostraste tú con tu grandeza.

Gracias, TEMO que mañana todo termine, pero hoy brindaré por lo que se vivió.

No te vayas…no te vayas sin dejarme contemplarte, sin mostrar nuevamente cada parte de ti, día a día, mes a mes…sonrisa con sonrisa, llanto con llanto… pero siempre ahí.  No quería creer que eras pasajero, que no soy tuya sino de lo nuevo, lo que venga y sea, pero que aún no puedo amar porque desconozco y no estoy SEGURA de querer vivir.

TE AMO a ti, con todo lo que eres, con todo lo que trajiste contigo y hoy simplemente se va. Otra vez a descubrir y otra vez a enamorar, así es siempre, nunca he conocido un final.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Ve nada más…

No hay mucho que decir cuando todo llena de asombro, cuando no fue planeado y simplemente te descubres a distancia, tras el tiempo, en un lugar privilegiado, sin prisas, sin miedos, sin nada y con todo lo que pueda hacer falta.

El asombro compartido, la respiración contenida y un pensamiento lleno de emociones sin respuesta, de sentimientos que no quieres contener pero que sabes no es mérito propio, están allí y son perfectos. Dones de la vida o del cielo, de todo, dones que se reciben cuando quieres darlos, cuando olvidas la razón y sin darte cuenta el corazón dicta sus letras y escribe los guiones…tu simplemente das vuelta a las horas y esperas con ansias el resto de la historia, quieres un amplio cuaderno, buscas espacios para seguir escribiendo. Amo tu visión con miras a futuro y al mismo tiempo tu sorpresa por lo que  vamos descubriendo.

Ve nada más a dónde hemos llegado, ve nada más lo que siento, ve nada más lo que falta, lo que ha sido y está siendo.
Ve nada más… tu respiración contenida y sin respuestas.

domingo, 23 de octubre de 2011

A Bécquer...

Sr. Gustavo Adolfo, cuanta razón tenía, como amé sus perfectos versos y cómo busco hoy los no rimados. Ud supo enunciar que la verdad no era almacenada y entonces bastó el silencio.

Después alguien dijo que sólo se escribe lo que ya puede ser olvidado y hoy, hoy yo no escribo más versos, será que mi vida es presente con ánimos de futuro o que simplemente la “prosa mala” no puede ser compartida.

Siempre esperé mis fallidos textos, aquellos que no lograran plasmar lo sentido, pero siempre había algo que inundaba mi alma y me daba por bien servida, que me hacía saber que eso era lo que buscaba. Odiaba esa situación, no quería más buenos versos, que aunque la RAE encontrara errores, para mi eran perfectos y eso no buscaba mi alma.

Amo estos últimos textos, estos donde me siento a plasmar lo que he sentido y no dicen nada, estos que son tan vacíos y que segura estoy que Bécquer entendería el por qué y enmarcaría sin pensarlo.

 De esos momentos insignificantes que dieron sinsentido a esto que escribo, no intentaré más por escribirlos, aún están vivos y la vida no puede ser minimizada a palabras.

De encuentros casuales,  celos indiscretos, lágrimas incontenibles o la fuerza reprimida, dejaremos a otros que lo escriban, que narren lo no sentido y vivan de poesía.

Esta es mi mejor renuncia, la que yo no había pedido y hoy tanto disfruto.

Adios y bienvenido.

sábado, 24 de septiembre de 2011

...del desatino en las palabras

Mientras muchos elogian mis palabras, yo, insatisfecha y consciente de lo que esto significa, sonrío con un sentimiento extraño que trunca mi felicidad. Sé que no era el objetivo, que no busqué nunca un premio de literatura ni el reconocimiento de mis escritos. Que el resultado esperado es todo lo contrario, que sólo espío mi corazón de vez en cuando para saber qué siente o “si siente”.

Revisando el blog, descubro distintas etapas; la expresión de una idea, la búsqueda de respuestas, la narración de un momento, el deseo de sentimientos, el dolor y nada más… no hay más testimonios por escrito, el amor no se escribe. No por lo menos en su momento, se escribe el desamor y muchas veces con mayor fuerza, pero ya no es, sólo por eso se escribe.
Por eso hoy celebro el desatino de mis palabras, no ha habido nada bueno en lo últimamente escriño, no dicen nada, conozco el fondo y lo que quisiera plasmar, pero nada queda, todos son intentos vanos. Esto me da esperanza, me da señales y me cuestiona. Mi impaciencia de escribir lo indescriptible me provoca una sonrisa, como quien entiende todo y se burla de sí misma.
La palabra desatinada es y será para mí el mayor logro, aunque no lo lean, aunque no transmita nada y se quede ahí, en el olvido, como la vergüenza literaria de un triunfo compartido. Sólo eso.
Hoy quisiera leer las obras no publicadas, las menos vendidas, las que nunca dijeron nada, tal vez esas hoy me digan más y tomen sentido en el sin sentido del desatino.
No diré más.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Sin unicornio, sin título…

No puedo escribir lo que quisiera, pero de poder hacerlo sería muy bueno. Sería profundo, sería tranquilo y estaría en calma. Tú calma, la misma que llenaría de impaciencia al lector, pero lo mantendría atento.
Podría leerse una sonrisa franca y segura de quien sabe  está concediendo un premio. Tendría implícita la casualidad provocada con un aire de dominio.
Si yo pudiera escribir esto, sería… inspirador. Aunque quien lo leyera lo tacharía de ilusorio, de guión para una de tantas comedias o canciones románticas, esas dónde al cruzar la calle ellos se encuentran e inicia la historia…
Pero no, no hay forma, no están presenten las congruencias gramaticales cuando lo casual e inesperado se impone a la planeación de un mundo de normas. Por eso hoy no escribo, las clases literarias no dictan casualidades, sólo hablan de normas, de reglas, de acentos, puntos y comas… hablan de todo, pero nunca hablarían de tí.

sábado, 20 de agosto de 2011

Ofrezco disculpas...

Maldita sea esta bendita distracción. No se puede escribir cuando se siente, ya has venido a complicar mi blog.
Pido disculpas a mis seguidores y paciencia me conceda Dios. No puedo materializar con dos o tres palabras lo que aún no resuelvo en mi interior.

Escribí primero
“Por qué ahora, por qué de esta manera, no lo sé, no tengo ninguna respuesta, sólo te has vuelto la razón de mi distracción, el motivo de mi sonrisa y mi “no importa” mi querer volver a querer, mi desear arriesgar y enfrentar el miedo que me aterra. El motivo para enfrentar a aquellos que sé que se opondrán y el gusto compartido con aquellos que sé, nos sonreirán…”
Luego otra idea, nuevos recuerdos y escribí

“Hoy que duermo pensando en ti, que despierto y me pregunto cómo estarás, que quiero llamarte y me detengo por no tener derecho. Hoy que quiero saber de ti, me cuestiono por qué, si al fin de cuentas mi vida no precisa de nadie y mucho menos se detiene a preocuparse por un casi extraño que nunca ha requerido de mi….”
Y así, seguí comenzando y borrando, nada me gustó, nada concluí y aquí estoy, peleándome con las letras, sacando mi violencia por no saber de ti.
Que irónico que otra vez mis letras se distraen, mi vida se armoniza y mi miedo duda en detenerme… Otra vez, quién iba a pensar que ellos tan formales, se dedicarían a  ese tan informal que es el amor…algo así rezaba Benedetti, hoy no me pidan memoria, que la sangre está en el corazón.
Disculpas a mis lectores, piedad un poco por detenerme a sentir.

¡Llorar de nuevo, después de tanto creer que ya no había más lágrimas, después de tanto no querer sentir! ¿Por qué contigo?¿por qué frente a ti?
P.d. Alguna vez leí que sólo se escribe lo que se está dispuesto a olvidar, tal vez por eso no logro escribir. O mejor dicho, NO QUIERO, te quiero a ti.

domingo, 31 de julio de 2011

De los campos de trigo…

Esos campos de trigo, los que inundan el alma, los que siempre tienen algo que contar, esos que pese a la propia voluntad, arrebatan una sonrisa cómplice que refresca el corazón, porque en sus tonos dorados ( que para todos no dicen nada) aquel zorro domesticado no puede ver más que  un pequeño príncipe de cabellos color de espiga .

Creo que el corazón va perdiendo su ceguera con el tiempo, que los años siempre aportan y sólo restan lo que sobra, lo que ya no es, lo que está sin vida. 

Hoy después de tanto recorrer la misma ruta, vi por fin mis campos de trigo…

Ante el impulso de la prisa, llegó el instinto de protestar por mi velocidad truncada, por tener que parar un momento. Algo me detuvo, algo detonó en mi rostro un sonrisa… 

un tren es la oportunidad del tiempo, el privilegio de estar ahí, de vivir un momento en paz, para mi, con vida. 

Sólo eso, sólo removió un recuerdo.

Después seguí mi camino y otro tren me detuvo, ahí mi sonrisa se tornó carcajada y tu nombre se hizo presente. Me recordaba un momento, no eran simples vagones obstaculizando el camino… me hicieron reír y pensé en los campos de trigo, en aquellos que guardan a un principito. Me sentí feliz, y es que siempre se consuela uno, descubrí mi campo de trigo, ese que te conserva y te recuerda, ese que sin saberlo o sin quererlo te llama a mi memoria. 

Entre suspiro y voz alta pronuncié “nos tocó el tren” y me sentí doblemente bendecida y doblemente afortunada, así disfruté el momento, sabiendo que la vida es eso “momentos”. Momentos de espera, momentos con paz, momentos contigo y sin ti, pero en los que de alguna forma aún estás.

Me siento afortunada y agradecida por aquel tren que por una coincidencia pasó y tatuó un recuerdo. Hoy cada tren y cada vía que cruzo trae a mí un pensamiento. “Nos tocó el tren” “Nos tocó el tren”

Hoy no estás presente, pero te conserva y es imposible para mi decir “me tocó el tren”. Tal vez mi orgullo quisiera decir “me tocó el tren” y verlo pasar y enojarme y protestar por el tiempo perdido, como lo hacen todos los que el mismo tren obstaculizó su camino, pero es imposible; te conserva, habla de ti en cada vagón y en cada segundo en que los demás pierden su tiempo.

“Nos tocó el tren” una misma ruta con dos bellos recuerdos.  Nos tocará el tren en distintos modos, en distintas partes, pero habrá un recuerdo. Que nos toque el tren en cada vía a donde nos lleve el tiempo. 
Aunque no habitemos, la expresión será plural y el recuerdo compartido.

Los trenes me recuerdan algo, ya no me ponen triste. Me emocionan, me hacen sonreír por que hiciste para mi, algo tan común que para muchos es en contra, un bello momento. Que no terminen los trenes, que no acorten las vías, que se crucen por los caminos y en los recuerdos.

“Que nos toque el tren”


Los campos de trigo no me recuerdan nada. Y eso es triste ! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo...
El zorro se calló y miró largamente al principito:
- Por favor... domestícame ! – dijo.(Antoine De Saint, El Principito)

viernes, 15 de julio de 2011

Cáncer en el corazón

De aquella cardioesclerosis han habido algunas recaídas, su tratamiento oportuno salvó mi vida, pero no pudo impedir el nuevo diagnóstico.

Cuando el universo conspira y se nace con esta tendencia, todas las células son inundadas. Se van fortaleciendo con el tiempo, hasta que el diagnóstico es infalible. Después de tantos tratamientos sin acertar cuál era la real enfermedad y de analizar cada célula de mi ser; mi inseparable doctor me dijo:

_Te tengo noticias, buenas o malas, según como quieras verlas.

Estos años de estar monitoreando tu salud y cada uno de los análisis realizados, hoy nos han permitido tener claro tu padecimiento. Como habíamos platicado, efectivamente es por cuestiones congénitas. Desde tu nacimiento ya estabas programada para enfrentar esta situación tarde que temprano.  De hecho, por todo el historial clínico, realmente tus síntomas se manifestaron muy pronto, desde aquellos primero malestares de tus siete años, sólo que en ese entonces, los consideramos sin importancia porque era la primera vez y no sabíamos que se repetirían con tanta frecuencia, ni que serían tan similares entre uno y otro.

No quiero asustarte, te noto atónita, me recuerdas aquella cardioesclerosis, nuevamente te has quedado sin palabras.

_No doctor, estoy bien, usted mejor que nadie sabe que los hospitales y nuevos diagnósticos ya son parte de mi cotidiana vida, más bien estoy… expectante. Quiero dejarlo terminar para saber de una vez por todas, las novedades que guarda para mí la vida.

_Muy bien, me alegro que así sea.

Pues bien, la primer manifestación fue a los 7 años, el tiempo y tu juventud hicieron que pasara sin mayor problema, después tuvimos aquella extraña recaída de los 18, caso muy normal por tratarse de un cambio físico y mental que provoca que tus células se desconcertaran un poco, tus cuatro meses de atención fortalecieron tus defensas, fue una lástima que le abandonaras sin mayor razón, pero entiendo que fue una decisión sin mayores fundamentos, propia de tu inexperiencia, creyendo escapar del dolor y los riesgos.

Reconozco que aquí debimos habernos alertado, había elementos para reconocer los síntomas, pero un poco de tu terquedad y mi respeto a tus decisiones; impidió que realizáramos el estudio hasta sus últimos resultados.

_El doctor dio vuelta al expediente y siguió leyendo, en algunas cosas sonreía y movía la cabeza, aunque no daba mayor importancia, después, se detuvo.

_ A ver… aquí hay otra señal ignorada: 2006, a tus 21 una recaída que parece haber sido la más agresiva, esto se da sólo cuando tu o tus células,  se empeña en provocar un tanto a este padecimiento. Nuevamente fue en situación de cambios, al parecer tu padecimiento se acentúa en momentos de crisis, esto tendrás que tenerlo muy en cuenta si no quieres ser vulnerable.

Reconozco que tus células son frágiles a las recaídas, pero fuertes ante el carcoma.

Esta, aunque parecía la recaída más peligrosa, fue superada con inusitada rapidez.

_Levantó la cara y mostró una amplia sonrisa entre admiración y orgullo, como si se embelesara por el coraje de mis células.  Después volvió los ojos a la tabla que sostenía aquel largo historial de 26 años de vida.

_continúo consultando esa tablilla que parecía resguardar mi historia de vida.

_Mmm… aquí fue, aquí tus células te traicionaron o simplemente se dejaron seducir por su naturaleza y el destino que se había escrito en su ADN, ¡2007!

_Se frotó la barbilla como intentando sacar mayores conclusiones, para luego continuar hablando para sí mismo

_ Crisis, estrés, cambios, contradicciones, cortisol y dopamina... un tanto extraño para cualquiera, no tanto siendo tu.

_ Levantó la mirada y con voz enérgica se dirigió a mi

_Pues claro, esto para mi debió haber sido tan obvio que no sé si disculparme por mi negligencia o culparte por distraerme tan bien para salirte con tu decisión de recaer como vicio, como si en esto encontraras algún tipo de placer. ¡No lo sé!

_ Yo lo miraba absorta, finalmente estaba frente al monólogo de mi doctor, así era como él se respondía sus diagnósticos.

_Ante mi hermetismo, continuó

_Aquí, tu manipuladora forma de convivir con tus células dio rienda suelta y mandó de vacaciones al sistema inmunológico. Favoreciste las condiciones, disimulaste los síntomas hasta estar segura de estarlo padeciendo. Confabulaste con tu código genético y cumplieron su cometido. Y lo peor de todo es que tu estado mejoró. ¡Insólito!

Pues bien, afortunadamente, tu congénita tendencia es a padecerlo pero benignamente, por eso es que advertí que podrían ser buenas o malas noticias, según tu parecer.

Entraré en materia para que nos vayamos entendiendo:

La transformación maligna de las células normales consiste en la adquisición progresiva de una serie de cambios genéticos específicos que actúan desobedeciendo los fuertes mecanismos antitumorales que existen en todas las células normales. _ Aquí sonrió otra vez, tal vez con su última palabra encontró respuesta el mismo, movió la cabeza y dijo:

_Claro, esto sólo ocurriría en las células NORMALES

_ Recalcó su frase como si ahí habitara el misterio.

Enfin _continuó mi doctor_ Estos mecanismos incluyen:
* La regulación de la transducción de señales.
* La diferenciación celular.

Aspectos que me queda claro, ni tus células ni tú, están interesadas en acatar. “La transducción de señales”, vuelvo a los mismo,  ni tus células ni tú por lo visto están interesadas en aportan un tantito para que así sea y la "diferenciación celular" lejos de ayudar a separar y evitar los males, ¡parece que les atrae misteriosamente!

_Dejó el expediente en el escritorio, cruzó los brazos, se reclinó un poco sobre su silla y me dijo:

_No sé si sepas mas o menos de qué te hablo, pero te lo diré claramente. Estos trastornos celulares son conocidos como “cáncer”.

_No sé si hubo una pausa o yo sentí que el mundo se había detenido, después de un rato comencé a escuchar alguna voz a lo lejos y poco a poco volví a estar en ese consultorio. Sentada, frente a mi doctor y con actitud despreocupada; aunque ya para este momento, era más forzada para intentar guardar las apariencias, en verdad necesitaba escuchar más, así que pedí al doctor que se explicara mejor.

_Si, lo tuyo es cáncer. Como sabrás, hay apariciones benignas y malignas, he de reconocer en que tus constantes cuadros, sólo el más fugaz pintaba para volverse agresivo, pero tu sabia naturaleza supo responder en su contra.

Continuaré explicando un poco más de la enfermedad, si me permites.

El cáncer, se clasifica según el tejido a partir del cual las células cancerosas se originan. En tu caso lo positivo fue que se originó en el corazón. El corazón no multiplica sus células, finalmente sólo bombea y mal aconseja a quien se deja _ lo dijo con un poco de ironía para conmigo y con una sonrisa medio dibujada, continuò.

Tu cáncer está ahí, enraizado por alguna razón, en tu corazón, pero es benigno y no hay riesgo de que haga daño, porque tus células se limitarán a cumplir su función de alimentar tu vida.
No es conveniente intentar arrancarlo, sería peligroso y se podría hacer daño al corazón, sólo nos servirá para entender algunas reacciones en tu cuerpo, ciertas atracciones aparentemente sin razón hacia este padecimiento y nada más.

De aquí se explica tu intento de recaída en 2009, pero ahí la prueba de tu afán por disfrutar del peligro. Tienes un nivel de placer un tanto extremo, ¿no crees?

_Sonreí y de alguna manera venían a mi muchas respuestas que preocupaban mi vida. Mientras mi inconsciente se tranquilizaba, voces en mi cabeza repetían como intentando alarmarme “Cancer en el corazón” pero lo cierto era que ante un diagnóstico, por tanto tiempo buscado, me sentía liberada. Como si todo fuera a ir bien, como aceptando esta naturaleza de mi ser y haciendo las paces con mis células rebeldes, aunque siempre fieles a su ama. 

Por fin hablé:

_Después de todo no es tan malo ¿no doctor?. Tenemos una razón a mis males y con esto, las respuestas para enfrentar lo que venga, que de acuerdo a mi historial, que tan puntualmente fue recordando, me atrevería a asegurar que se seguirá repitiendo. 

_Aquí me interrumpió el doctor

_Mmmm no, además de todo lo benigno de tu padecimiento, está en que por haber detonado hace 4 años, lo más probable es que en este tiempo tu cuerpo ha creado las defensas y ha ido debilitando a estas células rebeldes, por lo que de acuerdo a las investigaciones, tu vulnerabilidad al cáncer, terminará a más tardar en un año.

Son sólo 5 años los que monitoreamos a los pacientes y esto sólo para garantizar que no recaigan, puesto que tu salud parece hoy estar tan bien, ya puedes ir despidiendo tu cáncer. Aunque bueno, conociéndote, te empeñarás en retenerle, eres necia como tus células.

De cualquier manera, este cáncer en el corazón, es el que te ha hecho seguir viviendo. De aquella falsa cardioesclerosis, lo mejor fue que te sometiste al tratamiento y hoy sabemos que tu corazón no sufría por dureza, sino por su obstinado empeño en seguir creciendo.

No lo quitaremos, no se irá, pero tu seguirás viviendo. ¡Cáncer en tu corazón! Es extraño, pero cuando sucede, es conveniente conocerlo. Mira, al final jugó con todos, se disfrazó de mil formas y no era más que un corazón ensanchado.

Deja que tus células decidan si eliminan o conservan a su fiel compañero. ¿no?

_asentí con la cabeza, le di la mano al ponerme de pié y respondí

_El Tiempo… que defina el tiempo.


Notas del autor:

Ningún médico puede estar completamente seguro de que el paciente que atiende se vaya a curar. Las posibilidades de una persona dependen primordialmente, de lo temprano que se haya descubierto la enfermedad, pero también del tipo de cáncer, pues algunos son más agresivos que otros. Otro factor que interviene es la condición física del paciente; es muy importante que su forma física sea buena, y la disposición hacia su enfermedad, ya que debe afrontarla y ayudar con su estado de ánimo a curarla.

Antecedentes:


domingo, 12 de junio de 2011

De andar los caminos

Me costó decidirme a salir en sábado, aunque sabía que el encuentro con la comunidad me haría mejor que mi cotidiana soledad, no era fácil decidirme a ir a un centro comercial que poco suelen alegrar mi vida. El objetivo sería mexicanto, música que estaba segura sensibilizaría mi tarde. La lluvia comenzó  y opté por no salir, la lluvia se quitó y supe que la tarde sería fresca y el ambiente propicio para sentir. La decisión fue ir, tomé las llaves y me fui...

Busqué el escenario por toda la plaza y no lo encontraba, después de andar por todos los rincones vi el sitio al fondo, pasé por mi café que daría el toque perfecto a la tarde de lluvia y me dirigí a sentarme para esperar el concierto. La lluvia retrasó todo, una hora después de lo anunciado iniciaron los acordes de guitarras que removían mis emociones, las voces y las letras me iban recordando otros tiempos, otras épocas; esas donde uno tiene tanto que sentir que no atiende más cuestiones. Me dio nostalgia, esto cada vez es menos, por no decir casi nulo.

Volví a voltear a mi alrededor, a ver a los otros, a ser comunidad... Ahí había muchas historias: la pareja joven con sus niñas que recordaban con la música sus años de menores compromisos, los recién comprometidos que emocionados esperaban su canción, las señoras mayores felices de estar ahí esperando una tarde de música con toda su familia, o la mía, mi historia,  la de mi deseo de soledad vencido y mi felicidad de encontrar comunidad, de sentir que ese aire me aviva  y recuerdan la que soy.

No sè si era claro a todos o sólo a mí, la felicidad y gozo de los artistas; disfrutaban su presentación y lo contagiaban, no podía dejar de pensar en la dicha de hacer lo que se ama. 

Había conocidos de otros de mis lugares preferidos, de alguna forma somos perfiles que coincidimos en actividades. Me acordé de mi época  ITESO, esa cuando sentía tanto y sabía poco, esa que poco sabía de hoy, de esta tarde de lluvia en ciudadela, con un poco de frio, un late en mi mano y emociones removidas.
No, no sabía que estos serían mis nuevos días, pero me hace pensar en cómo serán los días venideros, en qué me guardará la vida que hoy no alcanzo a imaginar. Veìa a la gente, trataba de encontrar en ellos la respuesta de mi futuro; con elementos compartidos las historias pueden parecerse, pero esto no es siempre objetivo porque uno busca la historia que espera y la realidad es mejor que dé sorpresas.

Me emociona como una tarde de música y lluvia puede remover el alma, despertar y lanzar a la búsqueda de seguir buscando, de seguir viviendo y de no tener miedo.
Así fue mexicanto, con más de alguna canción que hizo llorar mi alma y que aunque mi ojos no tengan lágrimas, el cielo contribuía con un poco de agua.
Tal vez llovió mi llanto contenido y por eso me encontré liberada.

Aunque espero el día que encuentre el punto en donde escondí mis lagrimas, hoy estoy contenta con saber que vivo. No, esta ciudad ya no es mía, pero supongo es la ciudad la que algo me reclama y no me puedo ir hasta que cumpla con todo, hasta que encuentre verdades, devuelva lo que ya no es mío y  esté lista para lo nuevo, para otros lugares y otras historias.
Por ahora, todo estará bien con que haya tardes de lluvia y la música siga alimentando mi alma. 

Hoy quiero llorar, pero no puedo. 





domingo, 8 de mayo de 2011

Un buen hombre…


Hace tantos años que, mi corazón ya resuelto, no precisa recordar aquellos días. Hoy sin duda es igual que ayer, todo transcurre en calma, más de la que tú o yo _sobre todo yo_ hubiéramos esperado.

Sentada, platicando del presente y todo lo que hoy no duele, vino a cuentas aquel tema, del que por cualquier motivo llegó a nuestra conversación sin importancia, pero esta vez no era plática contigo, ni siquiera pensé en mi respuesta pasada, sólo platicaba y llegaste. No sé si consciente o inconsciente, repetiste en tu respuesta… mis palabras. Las mismas que hace años negabas, hoy fueron tu discurso.

No hice ningún comentario ni gesto, lo asumí sin importancia, pero repetiste el argumento. No quiero pensar que fue con maña, prefiero creer que tú ya no recuerdas nada, que fue un comentario sin importancia. Finalmente tu opinión también cambia y tal vez hoy, sin importar mi respuesta pasada, hoy piensas como yo en aquella plaza.

De repente me cuestiono si pretendías encontrar cualquier señal en mi cara, o algún argumento que evidenciara que aún recuerdo cada día y nuestras pláticas. Pero no, no es así, yo ya no lo recordaba, vino a mi mente al escucharlo doblemente en tus palabras. Sólo eso, tampoco quiero pensar que tu esperabas yo lo notara, prefiero creer que soy yo la que busco discursos ocultos, la que aún de vez en cuando…extraña.

Pensar que tu lo haces consciente me viene a remover el alma, no lo quiero aceptar, aunque bien sabido tengo que tu estrategia es perfecta, que no recuerdas por nostalgia, sino por simple disfrute de saberte poderoso con una simple palabra.

Quiero quedarme con esto, con no darle gloria a tu maña, con verme fuerte y tranquila, segura de no recordar más nada.

Un buen hombre … compartimos un concepto, de lo demás ya no hay nada.