lunes, 20 de octubre de 2014

Pequeñas muertes…

Tanta vida nos agobia, nos aleja del origen, de lo que en verdad deseamos. La vida nos da la prisa, las obligaciones, las máscaras y frustraciones. Pero ahí estamos, seguimos necios…luchando.

Allá, en el fondo del pasillo, en el lado más oscuro al que nunca fuimos; algo me llama y me da miedo.

Te busco entonces. Paralizados, dudamos  el encuentro.

_¿Qué es esto? Parece un tango, violento y desesperado.
_Quizás nos cansemos y agotados vayamos a encontrarnos.


Que el choque nos lleve hasta pequeñas muertes y que esa muerte no tenga más remedio, que despertar a la vida.

...respira.

martes, 30 de septiembre de 2014

De las históricas ganas, de hablar sin yo

Cada uno con sus deseos insistentes sin ceder a bienes sustitutos. 

Fieles a lo que por años han demandado, con sus peros y sus contras, pero fieles. Permanecen en sus modos y sus formas; anhelantes, deseosos de encontrarle, no encontrarse, encontrarle a “eso” que espera, en algún tiempo de cualquier espacio.

Fieles al recuerdo, al deseo, a la imposibilidad,al anonimato, a la irreverencia…vaya usted a saber a qué, pero sorprende una fidelidad tan antigua.

La demanda impaciente aparece y una voz exclama ¡Por fin! Siempre uno reconoce a quien rompe barreras, límites, represiones… y, sin más, ese deseo impetuoso de rasgar las ataduras propias, vuelve a existir.  

Hay demandas y protestas que saben a “usted no quiere negarse”.

No quisiera sacar conjeturas de palabras que aún no se han dicho, pero esa fuerza de realidad, que sea como sea,  cohabita, es bueno verle de frente.

Cuando las almas gritan y superan las barreras de la piel y más aún del intelecto, se quedan fuera los pronombres. No hay tú, no hay yo, nosotros,no hay nada, todo es… así, natural, esencial, libre, filosófico le llaman.

Entonces todo es acuerdo o mejor dicho, ya no importa el acuerdo, es lo de menos, todo queda fuera de esa dimensión donde  los deseos se funden igual que los pronombres y se descubren mutuamente con esas históricas ganas, de hablar sin yo. 

Nota: Algunas ideas del texto no son de la autoría de quien presenta, pero le pertenecen. 

domingo, 21 de septiembre de 2014

De berrinches y malos tratos…


No apruebo ni justifico berrinches, mucho menos malos tratos, salvo cuando sé que detrás de esa persona iracunda hay un corazón roto. Entonces no puedo culparle de nada.

La muerte en vida es esa y nada más difícil que tener que seguir viviendo.  Trabajar, salir a la escuela o del cuarto y tener que decir “buenos días”. Todo, todo es una azaña, un impositivo mandato a nuestro cuerpo de "aparentar vida" aunque esté muriendo.

Toda tu energía está voluntariamente entregada a un ser que ya no existe, no contigo, no para ti. El fluir energético no tiene manera de volver, sólo fluye a una vía, viaja sin regreso y no hay forma de confirmar si alimenta a alguien. A ti no y a la otra persona, ya no tienes forma de conocer si le sirve de algo o si le interesa recibirlo. Es tal vez energía que se fuga del universo.

La muerte más sentida, más presente del dolor y tan ausente de mi vida ha sido esa. Somos amor, amor que sale y vuelve multiplicado, pero si este sale y no vuelve…te quedas vacía. No estás, te ausentas y sin tu presencia no puedes ser persona. 

Hay una guerra interna, el caos, el conflicto, todo ese dolor que no encuentra un amor que lo resista; se vuelve coraje, rencor, enojo, violencia, violencia que se vuelve contra ti y contra otros. Contra todos, todos menos esa persona a la que irremediablemente amas y aunque quisieras odiarle, no puedes, aún no puedes.

Tu sabiduría organísmica no quiere y no permite odiarle, por el momento no y está bien, no te obligues a sonreír ni ser amable, no seas violent@ contigo, bastante sufres y pleiteas internamente. Si los demás hemos muerto alguna vez, podremos comprenderte, verte con ternura y abrazar tu corazón herido.  Los que no comprenden es porque no lo han vivido y no sé si lamentarme más por ellos que por ti. Nada más afortunado en la vida que saber que hemos amado, aun cuando no sea ya correspondido.

Llora, enójate, deja que esa furia salga, que no se quede en ti, aunque parezca ahora imposible, va a pasar. Terminará y el amor volverá a encontrar lugar adentro. Después podrás verle ya sin sufrir y sin darle tu energía. Las cosas siempre vuelven a quien le corresponden, el amor busca quién lo alimente y donde no hay vía de regreso, tarde que temprano deja de drenarse. Al universo no le gusta que se fugue su energía.

Sólo quería decir que a ese corazón sufriente, lo acompaño a distancia, dejándolo que se vuelva ogro, no me acerco porque no busco el conflicto, pero tampoco lo condeno, lo dejo estar, espero que pronto vuelva a sonreír, o no tan pronto, eso no importa, cada quien tiene su tiempo.

Lo sé, en teoría y en experiencia, pero hoy lo leí y quise compartirlo, creo que esos corazones que andan por ahí luchando contra el mundo, necesitan ser abrazados por lo menos desde lejos. Dando tiempo, comprendiendo y no aceptando el pleito, ese no es nuestro, es un grito de dolor que si lo has vivido, podrás reconocerle.

No eres mala criatura, aunque quieras serlo, estás pleitando contra ti como diría el gran Shakespeare. Yo te acompaño, aunque aparentes que quieres que todos se vayan. Yo me quedo, te comprendo.
¿Quieres la respuesta teórica de hoy?

2. Un clavo saca otro clavo (refranes con explicación científica)

Nada requiere más energía del organismo que una pena de amor. El despecho es emocional y físicamente doloroso; sin embargo, en la medida en que se movilicen neurotransmisores y hormonas que venzan o se sobrepongan a las que actúan con efecto depresivo, la ‘tusa’ va cediendo. Durante este proceso, el organismo busca equilibrar el disbalance por la caída de serotonina, las endorfinas y la dopamina, frente al aumento del cortisol y las hormonas del estrés. Este disbalance mejora a partir de las buenas relaciones, de los momentos alegres y de las buenas conversaciones y puede dispararse ante la presencia de otras personas que generen estímulos gratos, similares al del enamoramiento. La idealización del otro cae.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Mi amado miedo…

Si la vida me hubiera permitido planear mi lista antes de los 30… ¡pero qué estoy diciendo! la vida siempre permite y lo hacemos aunque no sepamos o no queramos darnos cuenta. Todos llegamos a este mundo sabiendo que creceremos.

Permítame cambiar el comienzo.

Había planeado mi vida puntualmente de los 25 a los 30, así un día escribí punto a punto lo que tendría que pasar para alcanzar mi éxito, pero en esas cosas que uno de cualquier forma termina haciendo. La vida profesional, la estabilidad económica, la preparación académica y todas esas patrañas que el mundo adulto, al que vas entrando, aplaude pero que de ciencia no tiene mucho.

La necesidad y exigencias sociales de cualquier manera me hubieran hecho llegar a donde he llegado, o podría haber renunciado y aceptar el rechazo y habladurías por no responder a las expectativas ¡Muero de miedo sólo de pensarlo! aunque un destello de sonrisa aparece al recordar haberlo intentado, obviamente, deserté.

Aunque fue mi lista quien me hizo llegar hasta aquí y aunque los objetivos están “casi” cumplidos,  son las mismas excepciones a mi lista donde se comprueba que al final, esas listas formales nada importan y son solo otra medalla más para colgar en la pared de tus ataduras.

Oh sí, mi pared de ataduras ha sido condecorada una y otra vez, no es raro ver desfilar a grandes figuras asintiendo indulgentemente cuan esclavizada he estado a mis casi 30 años.
   
Pero de la lista de cosas por hacer antes de los 30 de la que hablaba al principio, es esa de la que saboreas y hasta tú mismo te admiras de haberlo hecho, esa por la que sonríes orgulloso de ti, de tu espíritu insurrecto, de la chispa indomable que caminó en paralelo, pero te veía de lejos cuando el mundo aplaudía tus “logros y éxitos”.

A mis casi 30, repito la edad tal vez sólo para asegurarme de haberme dado cuenta del tiempo, ya ésta lista es de recuerdos, con muy poco espacio para escribir su final. ¡Qué miedo! es lo que pienso y siento. Interrumpo mi discurso porque me sorprende el miedo.

Qué fácil fue llegar a los 30 y al mismo tiempo tan sufrible que me aterra un poco un nuevo comienzo, más real, más libre, pero con menos personajes y también, en espera de los nuevos. Si hay nuevos o no, forma parte del misterio.

La vida ha sido buena conmigo, me ha dado locuras que sin programarlas, ese espíritu insurrecto me impulsó a vivirlas. Lo agradezco, es tan… uff, qué sería de mí sin todo eso. Qué vida tan plana y aburrida, que absurdamente arrepentida estaría escribiendo esto.

A mis 20, iniciando la década de mis recuerdos, como presagio de lo que sería este tiempo, dio comienzo la aventura. Aún con miedo, siempre justificado por algo “correcto” que me permitiera hacerlo, pero iniciamos.  

A vivir como se pueda, con risa, con llanto, con dolor, con sufrimiento, con certezas, con más miedo, con nostalgia, con fe, con amor, con miedo, sí, me doy cuenta que repito el miedo, pero podría entrelazarlo después de cada palabra, ahí estuvo, ahí está y es mi compañero, pero… sabe ud lo que disfruto verle a la cara y no detenerme por eso.

Con miedo anduve casi 30 años, por qué he de esperar perderlo.

Este miedo es mi constante y puedo admitirlo, es quizás hasta el mi impulso. Es mi gastritis, mi motor… mi incontrolable compañero. 

El miedo que salva la vida, si, LA VIDA, esa, la que sabe, la que no acepta aplausos ni seguridades. El miedo salva, por fin lo entiendo.

Llegaremos a los 30 con miedo, pero llegaremos, como llegamos a tantas cosas, como llegarán otras muchas.

Si lo veo así, ojalá que la vida me mate de miedo. Cada que ha estado es importante momento... es vida, es movimiento, es crecer, es caer, es levantarme y sacudirme el dolor para volver respirar ¡mi miedo! Tan mío y de nadie más, es entonces el que me define ¿Será que a cada personalidad la definirán sus miedos? No sé, solo lo escribo para luego.

Al miedo no le temo, le deseo, le busco y le saboreo. Le temo a detenerme, a lo tranquilo, lo seguro, lo cómodamente rutinario, lo aplaudido, si , todo eso con lo que inicié mi escrito, le temo a ese éxito que no es el mío, que no lo quiero.


Ud. Disculpe, aún tengo miedo, mucho miedo. 

jueves, 21 de agosto de 2014

En 24 horas…


En 24 horas se puede dar un vuelco a la vida, subir al cielo y descender  a los infiernos. No hay nada prohibido ni planeado, sólo 1,440 minutos,  tan tuyos como del mundo y con el mundo me refiero a todos o a tan solo uno.

De esas 24 horas, de las que hablo, no puede disponer cualquiera. Hay que ganarlas, merecerlas pues, hacer todo para que el universo conspire y todo confluya en el punto de encuentro perfecto, donde las historias se escriben con el tiempo detenido, el tiempo de los otros, de los de afuera que corren y no saben que existe “esto”… la magia, la sed de vida; la necesidad de un recuerdo aún no vivido, pero en proceso.

De pocas almas he de hablar si hablo de encuentro, pero era una de esas pocas, de las que busco, sí, siempre busco… oh no, tal vez no siempre. A veces salgo a buscarlas, otras me gusta mirar de lejos, mi alma no siempre está en condiciones de exponerse, de bajar la guardia, de ser quién venza al miedo y otras veces esas almas no salen a mi encuentro.

¡Pero qué importa lo complejo de mi alma! Sucedió  y fue… no perfecto, lo perfecto es imperfecto, fue, lo llamaría, inefable, así con la extrañeza de la palabra, con toda la antesala de lo indecible, con la firme promesa que este ilusorio intento por describirlo y dejarlo para la historia, no sucederá.  Disfruto revivirlo, sentir esto que inunda mi cuerpo, que trae a mí la magia del encuentro y que ninguna palabra sería puntual a mi recuerdo.

Que ironía, esperé para decirlo, dejé que mi alma estuviera lista, clara, resuelta y emocionada (si, no siempre la emoción llega en el momento), pero no es suficiente. Por eso hoy aquí describo mi incompetencia de decirlo, mis deseos de siempre acordarme de aquello, mis intestinos hechos nudos y mi garganta en silencio, en la contemplación de un cuerpo alma, de mi estar viviendo, así, en gerundio, ese profundo ando-endo.

Así es siempre, siempre que hay magia en el encuentro. Fue, será, está siendo… quizás sólo porque así lo quiero. 

Me quedo con 1,440 minutos que duraban años, que no caben ya ni en el recuerdo. Sólo fueron “casi perfectos”, fueron nuestros

¡¿Nuestros?!

20/08/2014

martes, 18 de febrero de 2014

NADA IMPORTANTE

Sentir ese calor interno que abraza y conforta, que acaricia el alma, pero piensas...NADA IMPORTANTE. Lo es,hasta que llega ese calor que quema y que quiere salir pero se guarda justo en la boca del estomago…celos creo que lo llaman.

Luego hará falta un NADA IMPORTANTE para volver a respirar, confiar en que lo importante sigue estando ahí y casi puedes descubrirlo.

NADA IMPORTANTE es tan importante para poder seguir…

Seguir soñando, seguir luchando por alcanzar lo NADA IMPORTANTE que en su libertad confirmó la sospecha, ES IMPORTANTE.  

13-18/02/2014

viernes, 10 de enero de 2014

Amable

Lo escuché como caricia, dio calor a mi alma. 
¡Eres amable!

Dejar de protestar…
…dejar de luchar
bajar la guardia...
… poder amar.

Amable del verbo “eres fácil de amar”.

Cambió mi lucha. No es servilismo que infunde el machismo, es la genuina conducta,  es ser y darte a los demás. Una decisión que despierta en el otro el deseo de ti, que no persigues, que hasta lo ignoras, pero está en ti.


Sólo se trata de eso, hay que SER…fácil de amar. 

miércoles, 30 de octubre de 2013

A la mayor gloria de Dios

Dr. Juan Luis Orozco S.J.
Rector del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO)


Agradezco de antemano la atención que brinden a este manifiesto.

El ITESO fue la casa de estudios que me formó, pero fue más allá de una  licenciatura, me enseñó a comprometerme socialmente. En su prioridad por el alumno me hizo saber que lo importante eran las personas y que del trato y ejemplo que como institución nos daban, dependería el tipo de profesionales que egresarían. Salí dispuesta a luchar por un cambio social, segura que no sería fácil, pero sabiendo que no por eso tenía que quedarme resignada. Me enseñaron a ser crítica y luchar por el bien común.

El ITESO educaba para la libertad, con todos los riesgos y dificultades que eso implicaba, pero el mensaje era claro “estaban formando a los profesionales que urgían y urgen a este país”. Hoy no encuentro aquel ITESO.

Viví varios cambios en el ITESO, pero nunca el recibí como imposición, el ITESO cumplía su palabra con el compromiso adquirido al momento de la inscripción del alumno. Mi universidad me enseñó a respetar los acuerdos que se han hecho y admiré siempre el interés por el bienestar de su comunidad. Había una responsabilidad, creo, respaldada en la filosofía jesuita de hacer las cosas “a la mayor gloria de Dios” así me  ayudaron a conocer un Dios en la tierra y con la gente,  esto cambió todo.
De ese ITESO me enorgullecí y agradecí la oportunidad de haber sido formada en la filosofía jesuita, becada y con mil esfuerzos de mis padres, pero fui afortunada. Trabajé para pagar mi financiamiento y poder entrar al posgrado, conseguí un porcentaje de beca y no dudé en volver a invertir en el ITESO.

Hoy aquí estoy, a un año de cursar la Maestría en Desarrollo Humano, por mi deseo, despertado en mis años de itesiana, de aportar algo más a la gente. Creí que no había mejor lugar que el ITESO para mostrarme la manera de hacerlo.

Volví a una universidad muy moderna, con más instalaciones y tecnologías y me alegró su evolución. Pero con mucho pesar reconozco que no encuentro el espíritu itesiano, parece que al tumbar esas cabañas feas que estaban en la ahora plaza de los 50 años o al levantar nuevos edificios, quedó enterrado el sentido humanista y social y se apostó por la materia.

En mi maestría, en este año que llevo acreditado, he tenido que aceptar una y otra vez el incumplimiento de sus propias reglas, la invalidación de los alumnos y este último “aviso” (porque fue muy clara la coordinadora que no se nos citó para consensarlo sino para avisarnos) de que el horario comprometido en la carta que se nos entregó firmada, sellada y en papel oficial de la institución “no cuenta” ya que posgrados decide “no tenemos derecho a salones los lunes”, así que el servicio que contratamos no será cumplido.

El ITESO no tiene salones para cumplir con lo que nos vendió, además tenemos que agradecer que no se nos cambiara a modalidad virtual, cuando claramente esta por escrito que el programa al que me inscribí, como el resto de mis compañeros, es presencial.  ¿Qué corresponde hacer ante la decepción de un ITESO que no está respondiendo ni a sus compromisos formales, ya no se diga a su filosofía?

¿Dónde quedó el espíritu? ¿Dónde está ese sentido crítico y de justicia que me sembró el ITESO? ¿En dónde quedó la institución formal que ya no respeta ni sus propios acuerdos firmados? ¿Es realmente una cuestión institucional?

Sé perfectamente que como cliente/usuaria tengo todo el derecho de reclamar que se cumpla con el compromiso firmado, pero amo mi casa de estudios y este escrito va mucho más allá de ese mínimo que están obligados a cumplir. Creo en el cambio social y no podemos permitir que este espíritu se pierda, tal vez las nuevas exigencias comerciales han confundido la misma misión itesiana, pero eso no impide reconocer el error y retomar el espíritu.

Me disculpo con mi alma mater por tener que buscar otros medios para ser escuchada,  pero lo hago desde mi dolor de ver perder aquello que tanto amo y que sé que este mundo lo necesita más que nunca. También escribo desde el valor y sentido de lucha que el mismo ITESO me aportó.

A la mayor gloria de Dios.
Flor Margarita García Maldonado
MDH48711

Adjunto a este documento las cartas que entregaron, tanto a mí como a mis compañeros.
·         Días y horarios de clase establecidos, sobre el cual el alumno construye su carga académica de mínimo dos materias.
·         Modalidad Presencial
·         La maestría requiere clases los lunes, porque los viernes están agendados para los intensivos.


Con base en esta información proporcionada por el ITESO hemos adquirido compromisos y rechazado otros, el ITESO y particularmente la maestría en MDH podrá hacer ltos cambios que considere pertinentes y firmar nuevos contratos con las generaciones venideras. oda institución del renombre  como lo es el ITESO, el mínimo necesario que está comprometido a brindar es el cumplimiento de sus acuerdos.

miércoles, 31 de julio de 2013

De los tiempos del "yo nunca" al "¿Cómo sería?"

30 de julio 2013

Odio dudar algo. Mi vida es de certezas, de planes a futuro, de metas a alcanzar, de rechazos instintivos, de garantías de supervivencia… pero “hoy no sé qué es esto”, en dónde estoy o si soy yo misma.

Mi vida es de dudas, de incongruencias, de miedo, mucho miedo del futuro pero a la vez una libertad extraña que empuja al vacío, a dejar que sea, a hacer que pase, si, hay que hacer que pase otra vez, aunque hoy no es que logre interpretar de la forma contraria que antes ignoré, ahora es hacer que pase de dejar pasar y de estar siendo, hoy son las dos cosas, “hoy no sé qué es esto”.

Si, lo repito, y en la repetición se afirma la realidad del discurso, según las investigaciones históricas. Así es, si más de un autor lo dice, lo dice en repetidas ocasiones o se atreve a desafiar lo “aceptado”, seguramente es porque fue cierto.

La autora soy solo yo, pero lo repito y si, no es lo que me gustaría decir. 

Entonces, “hoy no sé qué es esto”, entonces soy una duda, he echado abajo mis seguridades, me sostengo del pasado, pero es una contención sin fuerza, una contención que invita a desafiar mis barreras o tal vez, una contención figurada, inexistente.

Rechazo la posibilidad, niego todo sentimiento o no, no niego todo sentimiento, niego toda posibilidad, esa si, pero ahí es donde llega la incongruencia y con ella “la duda”. Siento – no quiero -Quiero – no siento y así sucesivamente, hasta que hay un siento – quiero – temo.

Vuelvo y siento y quiero sentir y quiero que siga siendo, entonces “no me entiendo” ¿Qué realmente quiero? Es que no sé, si fuera un "SI QUIERO" lucharía y vencería los miedos, pero no lo sé, si fuera un “NO QUIERO” ah que fácil sería, olvidar el tema, eliminar contactos y dejar pasar.Pero es que el "NO QUIERO ASI" no ayuda, es una respuesta ambigua que todo confunde, no permite nada, paraliza.

Todo pasa, todo termina, aunque también de esto tengo mis dudas… ¿por qué no ha pasado?, ¿por qué sigue siendo?, ¿de dónde se nutre?, ¿qué mantiene viva la posibilidad pese al tiempo, pese a ignorarlo, pese al no quiero?...La imposibilidad, ¿será?.

No tengo la menor idea. Aunque también me hace feliz la duda, el rompimiento de estructuras, el desafiar mis certezas y saber que nada es seguro, que nada es para siempre y que puedo trasgredir mis más altos preceptos. Es mejor no decir nunca, si así decían y ya un poco lo entiendo. También será bueno no juzgar de nada, dar opción porque el tiempo cambia las cosas,  tal vez no sea tan malo ni tan bueno, solo las cosas pasan y no, no cambian los sentimientos.  

No cambian los sentimientos y ese es el problema, aunque queramos negarlos, aunque no esté dentro del estándar que dibujamos o lo socialmente correcto. El sentimiento gana, sigue creciendo tal vez. Sea a favor o en contra, no cambia, sigue tan neutro, tan inexistente o creciendo, sigue como su origen, mantiene su esencia.  

Pero entonces ¿Qué hacemos?

Un no quiero con puntos suspensivos. Un no quiero que hoy sabe a si, un no quiero con miedo, no es como tantos dados una y otra vez.

¿Miedo de qué? De todo, de que sea, de que no, de que siga igual, de todo.

Miedo, maldito miedo o bendito, bendito cuando me avisa que pierdo algo, aunque… eso sería tristeza y yo lo que siento es miedo, miedo que avisa que tal vez no tengo elementos para enfrentarle... ¿Qué falta?.

Ya, claro, el miedo no es mío, es del contrario, del que no quiere arriesgar y perder. Aunque fuera ganar, la duda detiene y viene el miedo. Mi miedo no es mío, es tuyo y si es así, no puedo. Por eso no puedo, es más bien no quiero, así no quiero.

Mmm otra vez el miedo del otro ¿qué pasa? Qué provoca de cualquier forma el miedo, no me excluye, el elemento común soy yo, lo acepte o no, lo descubra o lo oculte. Hay miedo. ¿Qué me falta?

La duda no es en mis preceptos vitalicios, esos creo que ya fueron vulnerados. Ahora es el planteamiento de los nuevos, el "si" implica otras cosas, aunque dentro de todas está el riesgo, todo es nuevo, no sé si funcionarán, si serán mejor que los anteriores, si realmente es. En ello estoy. 

Y me han dicho que no puedo ¡que yo no puedo! Que nunca he podido, que seré incapaz de escribir un "no quiero así" claro y sin más puertas ni ventanas abiertas... No les culpo, no lo he hecho, pero no me reten, porque a veces se puede desafiar a las más grandes fuerzas de mis miedos y entonces...

Entonces No quiero, terminó...adiós.


Siempre es bueno sabernos vulnerables, solo para no caer, solo para seguir siendo inquebrantables;  tal vez para que el sentimiento no nos mate de miedo. 

miércoles, 12 de junio de 2013

Taumaturgo es el tiempo…

Y así… un día te duermes y “descansas”, despiertas y “sonríes”, sospechas “la gastritis se ha ido”, tu sonrisa “ha regresado”, sales a la calle y “respiras”… 

jueves, 6 de junio de 2013

2013...

¿Qué tienes 2013 para mí?  Te agotas sin detenerte a escribir nada

jueves, 25 de abril de 2013

¡No la chingues Pedro!

Y Pedro se puso triste… (Jn21:15-19). Yo no sé si fue su tristeza o la mía, pero me puso triste, preocupada,  reflexiva.. como queriendo retroceder el tiempo y poder hacer algo para no provocar su tristeza.

¿Pedro me amas? ¿Pedro me quieres? ¿Pedro entonces si me quieres?tres veces lo negaría, por eso tres veces quiso escuchar que si lo amaba. Pedro no sabía, pero él se adelantaba a la respuesta que llegaría.

Tal vez es que se sabe cuando se va a ser negado y por eso entonces que insistía. Cuando la respuesta es clara, entonces preguntamos como buscando otra respuesta, queriendo cambiar el futuro o negar el presente. 

Sea como sea el resultado es el mismo: "Tu te entristeces por la duda y la insistencia, yo continuo en mi pregunta porque no basta un si te quiero o un ya te dije".

Me había puesto triste  pensando en tu tristeza, me había culpado de la tristeza provocada por la insistencia y pensé “claro, que triste es que sintiendo tanto el otro no sea capaz de darse cuenta y necesite escucharlo” “claro, fue mi error, yo debía saberlo y escuchar más allá de las palabras” “claro, pobre Pedro víctima de un Jesús incapaz de percibir el amor de su amigo".

¡Claro! Todo parecía tan claro que hasta me incomodé por una comunidad atendiendo al Jesús insistente y olvidando la tristeza de Pedro… estaba a punto de escribir en su defensa, pero mis palabras se escribieron distintas al escuchar lo que mi cuerpo comenzó a sentir.

¿Quién ama más? ¿El que desespera ante la insistencia de la pregunta o el que aún sabiendo la respuesta, porque la vive y está percibiendo más allá de las palabras, aún sabiendo del  poco amor y de la negación que hay en cada acción y en cada “muestra” de afecto, sigue insistiendo deseando que el amor sea correspondido?

Es como si el deseo de amarle fuera más fuerte que la respuesta ya conocida. Era una insistencia sin dolor, pero con  un deseo profundo de escuchar esas palabras de su boca, sólo eso, un amor que sabiéndose no equilibrado, no cesa y permite que la experiencia dure lo que pueda durar. Un amor que acepta la finitud si es precisa y permite el error y arrepentimiento si este ayuda.

Entonces me pone triste tu tristeza, tu falta de coraje para vivir la realidad sin disfraces o cómodas respuestas evasoras.Tu incapacidad para mostrarlo y tu tristeza por nombrarlo.Es verdad, tal vez tampoco es ya tristeza la mía, ya no.

No estoy triste por Pedro, no acepto el descaro de su tristeza, su no querer estar realmente involucrado. Estoy más bien enojada con Pedro porque su amor no es tan grande como el de su amigo,  aún habiéndole dado las llaves, si se pudiera se las quitaba o mejor aún, nunca se las hubiera dado.

Y si siete veces le hubiera preguntado, lo menos que podría haber hecho era contestar las 7 de buen modo y procurar que cada vez la duda fuera menor por sus acciones, no que todavía se entristece. 

Ojalá su tristeza haya sido por reconocerse poca cosa, inmerecedor de tanto amor, pero aún en ese caso ¡qué cómoda postura! en lugar de hacer algo para cambiar la situación.


La tristeza me dice por lo menos un poco más, si este hubiera sido desgana o enojo, ahí si mejor luego platicamos… siempre hay casos peores. 

Sea como sea ¡No la chingues Pedro! 
Por poco y te la compro.

lunes, 31 de diciembre de 2012

De tu final...

Como siempre comenzó con esperanza, deseando este fuera el mejor o mejor que el anterior, sin embargo no cumplió con lo esperado, le faltó valor, coraje o amor, pero algo le faltó.
Todo fue a menos o siempre fue menos, pero yo quise apostar. Sólo sé que al final no fue y que aunque agoniza, sólo espero el final. Que pase pronto, que se borre y no volverlo a recordar, lo que no aporta que se vaya, que termine o que sea para alguien más.
Aunque mi memoria ha borrado casi todo, siempre queda testimonio de su paso, he aquí un poco de su historia a punto de fallecer, no la guardé completa no sé por qué, pero así fue…
  • Enero
 
  • Febrero
  • Marzo
  • Abril
  • Mayo
  • Junio
  • Julio
  • Agosto - Arena de desierto
  • Septiembre
  • Octubre - Arena de desierto
  • Noviembre – Arena de desierto
  • Diciembre
 
 

Al repasar los recuerdos olvidados no queda más que reconocer, como aquel cantautor que a veces escucho… “todo en ti fue naufragio”.

Ve en paz y no vuelvas, al final todo está bien...fuiste 2012, adiós.  

¿Cómo le digo al corazón lo que no siento?

19 de dic.
Siento claramente caer dentro de mi  el calor constante de la bilis, jugos gástricos o lo que sea, eso lo siento. Siento nauseas que mi experiencia me dice que es mi gastritis en grado avanzado, siento mi cerebro trabajar todo el tiempo intentando encontrar respuestas que no existen. Siento sueño porque poco duermo. Siento el dolor interno de mi tuvo torácico. Siento ganas de llorar todo el tiempo y que todo es en mi contra. Siento que la vida de repente se nubla  y me pierdo en la bruma… 

Tengo miedo de lo que no sé cómo termine superando.  Sé que se supera y eso ayuda, pero por ahora tengo dudas, muchas. Tengo urgencia de dar la vuelta a la página y escribir nuevamente otras historias, que igual pueden terminar y doler, pero quiero seguir escribiendo.

Tengo miedo de cansarme, de no querer escribir, de postergar demasiado el tiempo para cambiar de página, tengo miedo de mí, de mi miedo y sus efectos.
Siento esto, sé lo ya escrito, pero desconozco lo que no siento. Ignoro el fondo de mi ardor gastrointestinal, quiero ver el dolor de origen, pero le tengo miedo. Mis intestinos sintiendo, mi corazón pensando y mi cerebro sin saber qué hacer.
¡Ya me había pasado esto! Pero es como si se borrara, como si otra vez no hubiera respuestas y nunca lo hubiera vivido. Quiero verlo, de frente, que duela y me rasgue el alma, no importa, ese es el comienzo. Lo sé, sólo así pasa y vuelve a florecer mi alma. 

Ya quiero que pase, ya quiero ver la nada y maravillarme porque estoy sintiendo, pero aun no es el momento. Es tiempo de soportar lo que falte, de aprender del dolor, de dejar llorar al cerebro.
Si, que llore el pensamiento. Ya le encontraremos misión a los ojos, ya habrá tiempo para que ellos se maravillen de otros paisajes y lloren también, pero de esos modos cuando la emoción es vida, asombro y agradecimiento. 

Ya habrá otras historias, de esas donde el estómago digiere y deja volar mariposas, donde el corazón siente y el cerebro dice “sí” eso es lo que pienso. Ese momento llega, aunque ahorita se vea negro.

Lo mejor de la segunda muerte es que ya sabes que no mueres. Sólo se siente, pero la vida sigue latiendo, oculta al fondo de la confusión de las tripas y el corazón, pero está latiendo.

Disfrutemos este tiempo, este dolor del mundo, el mundo que me ha ofrecido todo y yo soy la que lo pierdo, me pierdo. Que Dios bendiga el dolor que siento, que él lo abrace, sí, solo así lo recuerdo y lo busco, solo así es como vuelvo y siento. 

Este es mi viaje de trenes quizás más austeros, pero tiene tal vez más que mostrarme que a otros pasajeros. 

Solo puedo bendecir esta rabia que siento ¡la siento! no la acepto, no la busco, no la espero, pero la siento. 

Estoy tan enojada que hasta el cuerpo lo rechaza. Quiero vomitar mi enojo y frustración, quiero decirle al mundo que ¡no lo merezco! aunque seguro que lo merezco, solo no me he dado cuenta, solo no he visto lo que tiene que dejar para que después lo aprecie y lo guarde como otra noche oscura que me mostró el sumidero más profundo de mi alma, ese que no está en el norte del país, sino en mis sentimientos ocultos, inexplorados e inexpertos.
No sé cuánto más duela, no sé si continuo con remedios o busco ya doctores que adormezcan el sufrimiento, pero quiero dejarlo arder, sentir por lo menos lo que siento, que no se tape, que no se oculte porque al final de cuentas ¡siento!.
Siento lo perdido, busco lo ganado y espero que todo pase y me haga crecer.  Que me muestre el mundo del dolor que necesito ver para entender al resto, un resto que no tiene lo que yo tengo.

Siento esto, bienvenido, seguiremos buscando qué más siento y a quién compartirlo sin odiar al resto, bien sabes quién es "el resto".
Que la felicidad de otros aliente la búsqueda que tengo, que no se limite ni se frustre, quiero que esta felicidad se extienda, hay suficiente, sólo hay que dejar pasar el miedo.
¡Tengo miedo! ¡Tengo coraje! ¡Tengo dolor! Y sé que muy en el fondo, todo es sentimiento.
Te de tila para mis nervios, omeprazol para este ardor y amigos, amidos para el corazón, no tengo otro remedio.

 P.D. Ud. Disculpe la redacción, a un poeta hay que creerle cuando escriba en prosa y mala dice Becquer, porque es cuando está sintiendo y yo SIENTO.

viernes, 7 de septiembre de 2012

un nuevo yo...

Intentaré hablar de lo que aún no emerge, que espero y desconozco, pero que me inquieta saber ¿cómo será?
¿Para quién? ¿Cómo? ¿Cuándo? Y todas esas preguntas que pudieran ser dignas de la PGR, no importan demasiado, el objetivo es llegar y luego… luego vivir, dejarlo fluir, volvernos a  apropiar de ese nuevo yo que permanecía dormido o que tal vea se construyó en últimas fechas.
Para ser nuevo tendría que ser creado, pero no estoy segura de eso, no sé en dónde quedaría todo el pasado. Prefiero pensar que este nuevo yo se estaba formando y por lo tanto ni puede prescindir de lo pasado, ni será necesario repetirlo en un futuro. Será nuevo como nueva será su historia, esa que desconocemos, pero será. Esa que tal vez sea muy distinta a la esperada, pero tendrá que conocerse y auto explorarse para ser más plena y para sobre vivir.
Este nuevo yo se construye, aun con mucha incertidumbre, aún con esa duda de quien ignora si podrá llegar. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? O ¿para qué? No me importan y pensándolo bien, tampoco importa el ¿cómo será?, no me hará falta salvo en las noches de ansiedad en que quiero saberlo todo y exijo respuestas que de cualquier manera, no se darán. Por eso no me importa, importa lo real, lo demás topará en chocolates y harinas que intentarán llenar un vacío de respuestas, pero insisto, de cualquier forma “no se darán”_ ¿insisto o insistes?, disculpa, no lo pude evitar.
Hay un mundo por descubrir, un nuevo yo que se forja y que como hoy, vivirá, sufrirá y sonreirá, eso nunca cambia, lo que cambia es el fondo, las formas y esos otros en quien confiar. Lo demás será igual. Los nuevos yo se forman, los formaremos y luego se han de encontrar.
Que la gastritis soporte esas noches de ansiedad, que mi fe se preste firme y mi alma no se canse de buscar.
Al nuevo yo hay que quererlo sin preguntas y aceptarnos sin respuestas, de cualquier forma, sólo así será.

jueves, 19 de julio de 2012

Llegamos a un acuerdo...

Y llegamos a un acuerdo, no lo consulté contigo, tú no te enteraste pero lo hemos acordado. Haremos lo que yo quiero, como tú quieras.
Yo te quiero a ti, conmigo y sin reservas. Tú quieres la libertad, que en palabras llanas es requisito para que el amor exista. No hay términos oficiales, no hay palabras que describan, hay una mirada que promete, que siente y comunica lo que no dices, pero lo gritas.
Hacer lo que yo quiero como tu digas… ¡que decisión tan ilusa! Perder orgullos y poderío, aceptar a otro en nuestras vidas, ¡va!. No va con nuestras formas y teorías, pero hacer lo que tú quieres como yo digo tampoco estaría mal, sería lo mismo. Amar y que me ames, compartir dos vidas, sin dejar de ser uno, sin perder tu chispa  o la mía… No es tan descabellado, aunque tema a la teoría.
Aceptar al otro, compartir más no aniquilar. Puede que tengas razón, acepto esta osadía.

Que me perdone mi Dios o que nos premie la vida.

miércoles, 4 de julio de 2012

Lo mató el gobierno

Lo mató el gobierno, fue su respuesta con gran resignación aparente y un dolor oculto que no lo dice, pero lo siente, SE SIENTE. Se ve en sus ojos, en su alma apagada y mutilada de esperanza. Ese México de hace 80 años, el que gracias a Dios y tantos que no bajaron la cabeza ante unos cuantos, no nos tocó vivir. 
Ese México lo sufrí en sus ojos, en su mirada distante y su voz baja, sólo compartió un recuerdo, sólo una sobremesa más, pero me dolió el alma.

“Lo mató el gobierno” esa frasecita me caló los huesos, no termina de entender “quién” era el gobierno, no tenía ni nombre, eran LOS POBRES y EL GOBIERNO. El gobierno manda, los pobres aceptan sin protestar o también “los mata el gobierno”. Ella platicaba que su tío defendió SUS TIERRAS ¡por eso lo mató el gobierno! Su papá salió corriendo, ahí dejó el arado y dejó el sustento, aún lo persiguieron, ella iba a buscarlo cuando supieron que al tío lo mató el gobierno, se encontraron todos; los hijos, el padre y el maldito gobierno, ya no los mataron, tampoco hubo pa´ seguir comiendo.
“Lo mató el gobierno” ¡a estas alturas, aquella niña de ya 82 años, no le queda claro que tenía derechos, ni quién era el gobierno! Le dije ¡abuelita! ¿cómo que lo mató el gobierno?
 Ya no dije más, ya ese era pasado, ya no iba a remover el dolor de aquel maldito gobierno. Creí que era pasado. Vivo un campo que es próspero, las tierras están con sus dueños, el gobierno apoya al que lucha para seguir creciendo, las familias tienen mucho más para comer, los hijos estudian y por lo tanto, creí que ¡el pueblo iba a defender al pueblo!
Otra vez ganó “el gobierno” y no tengo palabras, no te entiendo México… hay mucho dolor, hay desconcierto. Lloro por México, por el campo del que vive el pueblo, porque me quedé callada y no les recordé que “lo mató el gobierno”.
¿Cómo te educo México? ¿Cómo hago para abrir tus ojos, para que defiendas tus derechos? ¿Cómo te dignifico? ¡Cómo te hago saber que vales mucho, que no tengas miedo!
Fui a educación privada, aún sin tener dinero, a mi me enseñaron que no había impedimentos. No había ricos y pobres, había que luchar y conquistar los retos. A mi me enseñaron ¿Cómo le enseño a México?
Me duele el alma, no sé hasta cuándo seguirá doliendo. El llanto no ayuda, pero no puedo contenerlo. Hace falta el coraje para seguir luchando, para que el miedo no paralice, para no aceptar que a nuestros sueños “los mate el gobierno”.

miércoles, 6 de junio de 2012

...


No todo lo que se escribe es para publicarse… guardaré lo escrito y publicaré el recuerdo.

viernes, 11 de mayo de 2012

Amorosas crueldades

Gabriel Celaya lo enunció en algún momento y hoy lo cito porque no quiero hablar en propia voz, porque tal vez será más sencillo hablar de otros y sus afectos.
Cuando el decir es amplio y el actuar muy poco, Celaya lo detestó y nombró “amorosas crueldades” cuando el decir es nulo y el actuar muy poco… ¿cómo le nombraría?

Cuando te quedas en las crueldades, cuando no hay luz ni camino para dar un paso, para seguir luchando… entonces ¿Qué queda? ¿Entonces qué hacemos?

Cuando la resolución es NADA…terminó el intento.


viernes, 13 de abril de 2012

Él...

Él, el de los paladares exquisitos, el que no debe tomarse ni a prisa porque quema, ni lento porque se enfría… Él, de difícil venta y sofisticado saborear… Él, que alimentó mis versos y fortaleció mis tardes… Él, único pero más cruel vicio…Él, que poco a poco se apodera de mi y controla o detona mis ansiedades… Él, que se mezcla entre mi llanto o arranca carcajadas…Él, que me da templanza en invierno o primavera.

Él, de altura de montaña y una fuerza como mares… Él, que se ha vuelto parte de mis días y pago el precio de tenerle; porque perderle es error y creo es imposible…

Él, que se parece en algo a ti, pero que nunca te iguala ni sustituye… Él y yo, en espera de emprender nuevas noches de sobrevivencia y preguntas… Él, que me destruye de apoco, pero TÚ lo superas en todo, en t o d o.

Él, aunque… desearía hablar de ti.