jueves, 12 de marzo de 2015

Del camino…

Estoy en medio de dos mundos totalmente opuestos, en la batalla constante por fundirse sin erradicar las diferencias. Es una batalla, lo repito, no guerra, en la guerra siempre hay un vencido y vencedor, la complejidad de este asunto está en que no me interesa saberme vencedora ni ver a otro mundo vencido.

Siempre, no, tal vez no siempre. Ahora considero que las batallas se conquistan en conjunto y la guerras se pierden por ambas partes, en solitario.

De guerras ganadas puedo hablar sin titubeos, el mundo siempre te aplaude…EL TRIUNFO lo llaman. Solo que no te hablan del silencio, de la soledad y lo que sucede cuando el aplauso termina, cuando el orgullo no es suficiente y la realidad te muestra con cara serena…el recuento de los daños.

No hay nada ganado, estas solo y hay más heridos. Algunos preguntan ¿no te da miedo? Ja, miedo, miedo mis guerras ganadas, mi tiempo perdido.

El engañoso mundo de la razón ganando la guerra al corazón… el corazón conquista, no pelea.

Por eso mi insistencia en caminar contra corriente, en respirar profundo el viento que inunda los pulmones cuando se llega a la cima, cuando se conquista una batalla y mi repentino y rotundo NO cuando de guerras me hablan, con promesas de triunfos que no me saben a nada, o  quizás sí, pero es amargo, cala.

Todo tiene su momento, hay que ganar guerras para desear conquistar batallas, para que no nos deslumbre el oropel que nos ofrecen por oro, para que el tesoro deseado se reconozca en lo profundo más que en lo aparente inalcanzable.

Las conquistas no tienen fin, implica un camino de todos los días, no hay descansos o vacaciones merecidas, hay solo convicciones, deseos profundos de no querer parar. 

La conquista es el viaje, las guerras solo pueden ver el destino.

El destino, de repente me inquieta el destino, me hace apresurar el paso, también lo olvido.

A veces me lo recuerda la falta de aire, otras veces la tempestad de vitalidad que me hace saborear el camino…así se vive entre mundos, aprendiendo, conociendo…viviendo.


Y si los mundos se separan, si el camino se torna distinto, de cualquier manera…lo importante es el camino. 

sábado, 21 de febrero de 2015

Y que la mejor comedia… sea la tuya

Alguna vez leí que el concepto de amor es base para la experiencia de amor de cada persona. Vaya ud. a saber si esto es cierto o simple argumento literario, pero si a mí experiencia preguntan, les diría que tal vez tengan razón. Bajo los mismos argumentos, experienciales,  me atrevo a hablar de amores a primera vista y de historias destinadas o todas esas cosas que solemos ver en las comedias románticas.

1er. Acontecimiento Razón y corazón en el combate.

Si, ya le cuento. Mi necio corazón luchaba por convencerse que no era cierto todo eso que veía en el cine, esos amores de historias felices, al final solo alimentaban mi alma, pero estábamos muy ciertas, mi razón y corazón femeninos, que el amor era otra cosa. Toca decirlo o este mundo te condena.

Claro, argumentos racionales, pero que a nadie engañan, no por mucho tiempo por lo menos.

Si mi corazón disfrutaba esas historias era porque en el fondo esa trama buscaba. La deseaba aunque en voz baja, casi inaudible para que la lógica no interviniera con regaños intentando adoctrinar el genuino conocimiento de esos amores profundos. Tan profundos que merecen ser contados en el cine y en las plazas de los pueblos, desde norte hasta el sur y por cualquier continente, si, aún a miles de kilómetros...el amor sucede.

Digo sucede porque también eso he abonada a mi concepto de amor, cada vez me sorprendo a mí misma desafiando mis más fuertes argumentos de un amor estructurado y dentro de la razón.

En vano nos desgastamos escribiendo la teoría de lo indecible, de lo que simplemente su-ce-de, aún que no nos demos cuenta. Hasta me atrevo a decir que es casi ley que para que suceda, es preciso no darse cuenta, solo así no estorbamos al motor del mundo, solo así dejamos que el universo conspire y los momentos precisos, aparezcan.  

Momentos… es por momentos que alma, corazón y vida, convergen. Es ahí cuando entonces no hay forma de ir en contra del destino. 

Pero si ya se ha hecho todo para estar, aún sin darnos cuenta, sería imperdonable salir huyendo.

2do. acontecimiento - Cuando las cosas…suceden.

Nadie huyó, aún aquella vez en que mi razón/corazón preguntaban quién eras, qué pasaba o qué era aquello. Si, así era mi pregunta ¿qué es esto? no tenía nombre, no estaba en ninguna de mis planeaciones previas, era distinto, arrebataba el momento, se imponía a cualquier dominio de razón. 

Solo era y punto. El universo me parecía mostrar lo que tanto deseaba y temía, temía porque, como decía Agustín de Hipona, vive el alma evitando aquellas cosas por cuya apetencia muere. 

De cualquier manera, aun no era el momento, no podía recibir lo que no sabía qué era, no era incluso aun lo que esperábamos y quizás por eso, solo una luz se mostró, como anunciando el futuro. 

Esa rendija por donde la vida se muestra en un parpadeo, pero que difícilmente identificamos y solo se descubre si volvemos al punto de convergencia.

Si tus años de lucha se orientan y alinean con tu otra parte, si es así, ese pequeño destello encandilante, llegará al nuevo momento y lugar en el que mostrará su estrella, la que guardaba en misterio, la que había que conquistar, pero que siempre fue SU estrella.

3er. Acontecimiento - La conquista

La conquista es atreverse a cruzar la luz resplandeciente, dejar que queme o envíe a un mejor lugar. Sin riesgos no hay triunfo que valga. 

Lo corrimos, o por lo menos yo corrí a la luz sin saber qué iba a encontrar, solo sabía que lo vi antes, que nuevamente me encontraba en la antesala de aquello que me marcó y esta vez no iba a quedarme lejos, esperando, dejando que la vida pasara.

Esta vez sabía que había vuelto y eso ya no regresa" no en esta vida. 

Era ahora o nunca y corrí, corrí segura de cruzar el túnel, de llegar al fondo sin importar qué fuera… caminaste entre la bruma, dudando, con recelo. Claro, no todos tenemos alma suicida. Pero caminaste, eso hizo la diferencia.

Esta vez llegamos, cruzamos la línea y no nos vimos de lejos, tocamos la luz, como quien salta y no teme ya al vacío, solo espera llegar al fondo y conocer el misterio.

4to. Acontecimiento - El misterio…


El misterio es la vida, pero en mis historias, los finales son felices, con algunas dificultades, pero solo para no dejar caer la película. 

Lo importante al final de cuentas, es que la mejor comedia, sea la tuya.

martes, 2 de diciembre de 2014

El regreso

Siento una especie de ansiedad, emoción, urgencia, temor… ¡Un ya por favor!

¡Ansiedad! es como siempre el presagio de algo importante, bueno o malo, pero importante y hace mi estómago revolotear en mariposas, sentir sin tener palabras. Experienciar corporalmente.

Emoción.  ¡Emociones! son todas juntas a veces y otras se van de una en una, según el momento y mi tiempo para pensarles. 

Urgencia. ¡Pues cómo no! ¿Es todo el tiempo esperado? o ¿un repentino arranque que hace parecer todo tan lento? Es URGENCIA, a secas.

Temor… El temor es tan incierto, tan desconocido que intenta matarnos de miedo. Frenarnos, hacernos mirar de lejos ¡lejos! Ya no más por favor, no más lejos, es bastante, es hasta hiriente tantos kilómetros que llaman lejos, que separan caminos o lo intentan por lo menos.

La ansiedad, emoción, urgencia y temor se guardan en la maleta, todos vamos. El ¡ya por favor! Es lo que quiero.

¡Quiero!


No importa el llanto, el dolor, el desgarrado corazón que no comprenderá que tiene que haber un regreso. El regreso, de él ya hablaremos luego. 

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Vulnerable

Creo que es la vulnerabilidad el espacio de mayor autenticidad, dónde no tienes máscaras que te den seguridad o bastones donde algún alguien pueda sostenerte.

Una de las condiciones básicas para el desarrollo humano de Rogers, es que la persona se encuentre en estado de vulnerabilidad. Lo había entendió como la necesidad de tener algo que mejorar,un vacío entre la experiencia y la realidad y si, es correcto,  pero como siempre, es la "experiencia" la que va revelando las teorías, la que nos permite hacerla nuestra y entonces se revela la grandeza del autor.

La vulnerabilidad es precisa porque ahí me encuentro, autentica y sin otra urgencia que la de seguir creciendo, sin más riquezas que las que me forman y que en tales circunstancias; tienen que salir a rescatarnos del peligro. La vulnerabilidad no es un estado de indefensión, no se confunda, no muera de miedo.   

El paradigma de la vulnerabilidad requiere de importantes pasos, por lo general se fundamenta en tomar riesgos, se está construyendo. Demandará siempre de ir soltando nuestras cadenas de seguridad. Por eso, aquí, en este estado vulnerable, podemos sentirnos capaces de alcanzar todo lo que nos trajo hasta aquí y mucho más, porque están surgiendo y por surgir, capacidades que habíamos mantenido ocultas. Sensibilidades de una dimensión inexplorada, eso es todo.

Nadie se expone a lo que no está capacitado para enfrentar, nuestra sabiduría es tal que aún en un plano no muy claro para la conciencia, se protege, opera y nos lleva solo hasta donde podamos, aunque nosotros mismos desconozcamos cómo.

Si ya llegamos a este estado…  ya no hay forma de fingir, aquí ya nadie muere, lo que queda es crecer. Todo crecimiento implica pérdidas y ganancias, no espere que sea simple, pero ud. puede hacerlo.

Bienvenido a este estado vulnerable, estado de crecimiento, de fortaleza y de renacimientos.

No hay amenazas, hay futuro, solo es eso. 

jueves, 23 de octubre de 2014

Se escribe porque es urgente

Se escribe porque es urgente, porque necesitamos decirnos algo, no siempre al otro, no a los otros, quizás, solo es la mejor forma de escucharnos. 

Acostumbrados a los críticos literarios, aprendimos a valorar el ritmo, la métrica y esas cosas, entonces dudamos en publicarnos.  Es que en la escuela no enseñan a sentir, ni de lo imposible de escribir lo que los intestinos nombran y su inminente necesidad de quedar ahí, como sutiles destellos detonantes de recuerdos. 

Nosotros, que sentimos, escribimos solo porque quizás esto que ahora vivimos, después pase y siempre es grato recordar haber estado vivos.

Vivos porque reímos, porque sufrimos, porque amamos, porque viajamos, porque en el día a día la vida crea sus historias y mueve estos que hasta ese momento fuimos y anuncia la nueva persona que está naciendo.

Trasformados por la vida, deseosos de quedarnos con todo, pero imposibilitados…escribimos.

A veces encuentro almas que logran entender mis laberintos, otros que con las mismas palabras crean mucho más de lo que creí escribir. También hay veces que al releer, ya no se puede recordar aquello sentido, eso es fuerte; es darte cuenta que algo grande, ya pasó. Como también es fuerte cuando lees y cada palabra, cada coma y cada punto, detona emoción a emoción, un pasado que quieras o no, sigue presente.

Pero nunca falta ese o aquel que con seriedad y apariencia de intelectual comenta; encuentro algunos errores en su métrica, podría ser bueno si realiza algunos cambios o cosas así. Con ellos, sonrío, admiro su conocimiento técnico y lamento su imposibilidad de sentir, no por mí, no por la crítica a un simple relato de uno de mis momentos, pero sí, porque sé que ellos andan así por la vida, queriendo vivirla perfecta y, lamento decirle querido amigo, que esa perfecta no es vida y que usted, no entendió ese documento.

En fin, esta vida es de momentos, de emociones y confusiones. Algunas veces esto nos lleva a escribir, otras veces es tan grande e incomprensible que sufrimos porque no logramos enunciarla, si ¡esos momentos de silencio!

 Ahí donde la pluma no escribe y  todo es un misterio, esa, sí que es poesía.


No se confunda, lo demás, va, son palabras dichas al viento.

lunes, 20 de octubre de 2014

Pequeñas muertes…

Tanta vida nos agobia, nos aleja del origen, de lo que en verdad deseamos. La vida nos da la prisa, las obligaciones, las máscaras y frustraciones. Pero ahí estamos, seguimos necios…luchando.

Allá, en el fondo del pasillo, en el lado más oscuro al que nunca fuimos; algo me llama y me da miedo.

Te busco entonces. Paralizados, dudamos  el encuentro.

_¿Qué es esto? Parece un tango, violento y desesperado.
_Quizás nos cansemos y agotados vayamos a encontrarnos.


Que el choque nos lleve hasta pequeñas muertes y que esa muerte no tenga más remedio, que despertar a la vida.

...respira.

martes, 30 de septiembre de 2014

De las históricas ganas, de hablar sin yo

Cada uno con sus deseos insistentes sin ceder a bienes sustitutos. 

Fieles a lo que por años han demandado, con sus peros y sus contras, pero fieles. Permanecen en sus modos y sus formas; anhelantes, deseosos de encontrarle, no encontrarse, encontrarle a “eso” que espera, en algún tiempo de cualquier espacio.

Fieles al recuerdo, al deseo, a la imposibilidad,al anonimato, a la irreverencia…vaya usted a saber a qué, pero sorprende una fidelidad tan antigua.

La demanda impaciente aparece y una voz exclama ¡Por fin! Siempre uno reconoce a quien rompe barreras, límites, represiones… y, sin más, ese deseo impetuoso de rasgar las ataduras propias, vuelve a existir.  

Hay demandas y protestas que saben a “usted no quiere negarse”.

No quisiera sacar conjeturas de palabras que aún no se han dicho, pero esa fuerza de realidad, que sea como sea,  cohabita, es bueno verle de frente.

Cuando las almas gritan y superan las barreras de la piel y más aún del intelecto, se quedan fuera los pronombres. No hay tú, no hay yo, nosotros,no hay nada, todo es… así, natural, esencial, libre, filosófico le llaman.

Entonces todo es acuerdo o mejor dicho, ya no importa el acuerdo, es lo de menos, todo queda fuera de esa dimensión donde  los deseos se funden igual que los pronombres y se descubren mutuamente con esas históricas ganas, de hablar sin yo. 

Nota: Algunas ideas del texto no son de la autoría de quien presenta, pero le pertenecen. 

domingo, 21 de septiembre de 2014

De berrinches y malos tratos…


No apruebo ni justifico berrinches, mucho menos malos tratos, salvo cuando sé que detrás de esa persona iracunda hay un corazón roto. Entonces no puedo culparle de nada.

La muerte en vida es esa y nada más difícil que tener que seguir viviendo.  Trabajar, salir a la escuela o del cuarto y tener que decir “buenos días”. Todo, todo es una azaña, un impositivo mandato a nuestro cuerpo de "aparentar vida" aunque esté muriendo.

Toda tu energía está voluntariamente entregada a un ser que ya no existe, no contigo, no para ti. El fluir energético no tiene manera de volver, sólo fluye a una vía, viaja sin regreso y no hay forma de confirmar si alimenta a alguien. A ti no y a la otra persona, ya no tienes forma de conocer si le sirve de algo o si le interesa recibirlo. Es tal vez energía que se fuga del universo.

La muerte más sentida, más presente del dolor y tan ausente de mi vida ha sido esa. Somos amor, amor que sale y vuelve multiplicado, pero si este sale y no vuelve…te quedas vacía. No estás, te ausentas y sin tu presencia no puedes ser persona. 

Hay una guerra interna, el caos, el conflicto, todo ese dolor que no encuentra un amor que lo resista; se vuelve coraje, rencor, enojo, violencia, violencia que se vuelve contra ti y contra otros. Contra todos, todos menos esa persona a la que irremediablemente amas y aunque quisieras odiarle, no puedes, aún no puedes.

Tu sabiduría organísmica no quiere y no permite odiarle, por el momento no y está bien, no te obligues a sonreír ni ser amable, no seas violent@ contigo, bastante sufres y pleiteas internamente. Si los demás hemos muerto alguna vez, podremos comprenderte, verte con ternura y abrazar tu corazón herido.  Los que no comprenden es porque no lo han vivido y no sé si lamentarme más por ellos que por ti. Nada más afortunado en la vida que saber que hemos amado, aun cuando no sea ya correspondido.

Llora, enójate, deja que esa furia salga, que no se quede en ti, aunque parezca ahora imposible, va a pasar. Terminará y el amor volverá a encontrar lugar adentro. Después podrás verle ya sin sufrir y sin darle tu energía. Las cosas siempre vuelven a quien le corresponden, el amor busca quién lo alimente y donde no hay vía de regreso, tarde que temprano deja de drenarse. Al universo no le gusta que se fugue su energía.

Sólo quería decir que a ese corazón sufriente, lo acompaño a distancia, dejándolo que se vuelva ogro, no me acerco porque no busco el conflicto, pero tampoco lo condeno, lo dejo estar, espero que pronto vuelva a sonreír, o no tan pronto, eso no importa, cada quien tiene su tiempo.

Lo sé, en teoría y en experiencia, pero hoy lo leí y quise compartirlo, creo que esos corazones que andan por ahí luchando contra el mundo, necesitan ser abrazados por lo menos desde lejos. Dando tiempo, comprendiendo y no aceptando el pleito, ese no es nuestro, es un grito de dolor que si lo has vivido, podrás reconocerle.

No eres mala criatura, aunque quieras serlo, estás pleitando contra ti como diría el gran Shakespeare. Yo te acompaño, aunque aparentes que quieres que todos se vayan. Yo me quedo, te comprendo.
¿Quieres la respuesta teórica de hoy?

2. Un clavo saca otro clavo (refranes con explicación científica)

Nada requiere más energía del organismo que una pena de amor. El despecho es emocional y físicamente doloroso; sin embargo, en la medida en que se movilicen neurotransmisores y hormonas que venzan o se sobrepongan a las que actúan con efecto depresivo, la ‘tusa’ va cediendo. Durante este proceso, el organismo busca equilibrar el disbalance por la caída de serotonina, las endorfinas y la dopamina, frente al aumento del cortisol y las hormonas del estrés. Este disbalance mejora a partir de las buenas relaciones, de los momentos alegres y de las buenas conversaciones y puede dispararse ante la presencia de otras personas que generen estímulos gratos, similares al del enamoramiento. La idealización del otro cae.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Mi amado miedo…

Si la vida me hubiera permitido planear mi lista antes de los 30… ¡pero qué estoy diciendo! la vida siempre permite y lo hacemos aunque no sepamos o no queramos darnos cuenta. Todos llegamos a este mundo sabiendo que creceremos.

Permítame cambiar el comienzo.

Había planeado mi vida puntualmente de los 25 a los 30, así un día escribí punto a punto lo que tendría que pasar para alcanzar mi éxito, pero en esas cosas que uno de cualquier forma termina haciendo. La vida profesional, la estabilidad económica, la preparación académica y todas esas patrañas que el mundo adulto, al que vas entrando, aplaude pero que de ciencia no tiene mucho.

La necesidad y exigencias sociales de cualquier manera me hubieran hecho llegar a donde he llegado, o podría haber renunciado y aceptar el rechazo y habladurías por no responder a las expectativas ¡Muero de miedo sólo de pensarlo! aunque un destello de sonrisa aparece al recordar haberlo intentado, obviamente, deserté.

Aunque fue mi lista quien me hizo llegar hasta aquí y aunque los objetivos están “casi” cumplidos,  son las mismas excepciones a mi lista donde se comprueba que al final, esas listas formales nada importan y son solo otra medalla más para colgar en la pared de tus ataduras.

Oh sí, mi pared de ataduras ha sido condecorada una y otra vez, no es raro ver desfilar a grandes figuras asintiendo indulgentemente cuan esclavizada he estado a mis casi 30 años.
   
Pero de la lista de cosas por hacer antes de los 30 de la que hablaba al principio, es esa de la que saboreas y hasta tú mismo te admiras de haberlo hecho, esa por la que sonríes orgulloso de ti, de tu espíritu insurrecto, de la chispa indomable que caminó en paralelo, pero te veía de lejos cuando el mundo aplaudía tus “logros y éxitos”.

A mis casi 30, repito la edad tal vez sólo para asegurarme de haberme dado cuenta del tiempo, ya ésta lista es de recuerdos, con muy poco espacio para escribir su final. ¡Qué miedo! es lo que pienso y siento. Interrumpo mi discurso porque me sorprende el miedo.

Qué fácil fue llegar a los 30 y al mismo tiempo tan sufrible que me aterra un poco un nuevo comienzo, más real, más libre, pero con menos personajes y también, en espera de los nuevos. Si hay nuevos o no, forma parte del misterio.

La vida ha sido buena conmigo, me ha dado locuras que sin programarlas, ese espíritu insurrecto me impulsó a vivirlas. Lo agradezco, es tan… uff, qué sería de mí sin todo eso. Qué vida tan plana y aburrida, que absurdamente arrepentida estaría escribiendo esto.

A mis 20, iniciando la década de mis recuerdos, como presagio de lo que sería este tiempo, dio comienzo la aventura. Aún con miedo, siempre justificado por algo “correcto” que me permitiera hacerlo, pero iniciamos.  

A vivir como se pueda, con risa, con llanto, con dolor, con sufrimiento, con certezas, con más miedo, con nostalgia, con fe, con amor, con miedo, sí, me doy cuenta que repito el miedo, pero podría entrelazarlo después de cada palabra, ahí estuvo, ahí está y es mi compañero, pero… sabe ud lo que disfruto verle a la cara y no detenerme por eso.

Con miedo anduve casi 30 años, por qué he de esperar perderlo.

Este miedo es mi constante y puedo admitirlo, es quizás hasta el mi impulso. Es mi gastritis, mi motor… mi incontrolable compañero. 

El miedo que salva la vida, si, LA VIDA, esa, la que sabe, la que no acepta aplausos ni seguridades. El miedo salva, por fin lo entiendo.

Llegaremos a los 30 con miedo, pero llegaremos, como llegamos a tantas cosas, como llegarán otras muchas.

Si lo veo así, ojalá que la vida me mate de miedo. Cada que ha estado es importante momento... es vida, es movimiento, es crecer, es caer, es levantarme y sacudirme el dolor para volver respirar ¡mi miedo! Tan mío y de nadie más, es entonces el que me define ¿Será que a cada personalidad la definirán sus miedos? No sé, solo lo escribo para luego.

Al miedo no le temo, le deseo, le busco y le saboreo. Le temo a detenerme, a lo tranquilo, lo seguro, lo cómodamente rutinario, lo aplaudido, si , todo eso con lo que inicié mi escrito, le temo a ese éxito que no es el mío, que no lo quiero.


Ud. Disculpe, aún tengo miedo, mucho miedo. 

jueves, 21 de agosto de 2014

En 24 horas…


En 24 horas se puede dar un vuelco a la vida, subir al cielo y descender  a los infiernos. No hay nada prohibido ni planeado, sólo 1,440 minutos,  tan tuyos como del mundo y con el mundo me refiero a todos o a tan solo uno.

De esas 24 horas, de las que hablo, no puede disponer cualquiera. Hay que ganarlas, merecerlas pues, hacer todo para que el universo conspire y todo confluya en el punto de encuentro perfecto, donde las historias se escriben con el tiempo detenido, el tiempo de los otros, de los de afuera que corren y no saben que existe “esto”… la magia, la sed de vida; la necesidad de un recuerdo aún no vivido, pero en proceso.

De pocas almas he de hablar si hablo de encuentro, pero era una de esas pocas, de las que busco, sí, siempre busco… oh no, tal vez no siempre. A veces salgo a buscarlas, otras me gusta mirar de lejos, mi alma no siempre está en condiciones de exponerse, de bajar la guardia, de ser quién venza al miedo y otras veces esas almas no salen a mi encuentro.

¡Pero qué importa lo complejo de mi alma! Sucedió  y fue… no perfecto, lo perfecto es imperfecto, fue, lo llamaría, inefable, así con la extrañeza de la palabra, con toda la antesala de lo indecible, con la firme promesa que este ilusorio intento por describirlo y dejarlo para la historia, no sucederá.  Disfruto revivirlo, sentir esto que inunda mi cuerpo, que trae a mí la magia del encuentro y que ninguna palabra sería puntual a mi recuerdo.

Que ironía, esperé para decirlo, dejé que mi alma estuviera lista, clara, resuelta y emocionada (si, no siempre la emoción llega en el momento), pero no es suficiente. Por eso hoy aquí describo mi incompetencia de decirlo, mis deseos de siempre acordarme de aquello, mis intestinos hechos nudos y mi garganta en silencio, en la contemplación de un cuerpo alma, de mi estar viviendo, así, en gerundio, ese profundo ando-endo.

Así es siempre, siempre que hay magia en el encuentro. Fue, será, está siendo… quizás sólo porque así lo quiero. 

Me quedo con 1,440 minutos que duraban años, que no caben ya ni en el recuerdo. Sólo fueron “casi perfectos”, fueron nuestros

¡¿Nuestros?!

20/08/2014

martes, 18 de febrero de 2014

NADA IMPORTANTE

Sentir ese calor interno que abraza y conforta, que acaricia el alma, pero piensas...NADA IMPORTANTE. Lo es,hasta que llega ese calor que quema y que quiere salir pero se guarda justo en la boca del estomago…celos creo que lo llaman.

Luego hará falta un NADA IMPORTANTE para volver a respirar, confiar en que lo importante sigue estando ahí y casi puedes descubrirlo.

NADA IMPORTANTE es tan importante para poder seguir…

Seguir soñando, seguir luchando por alcanzar lo NADA IMPORTANTE que en su libertad confirmó la sospecha, ES IMPORTANTE.  

13-18/02/2014

viernes, 10 de enero de 2014

Amable

Lo escuché como caricia, dio calor a mi alma. 
¡Eres amable!

Dejar de protestar…
…dejar de luchar
bajar la guardia...
… poder amar.

Amable del verbo “eres fácil de amar”.

Cambió mi lucha. No es servilismo que infunde el machismo, es la genuina conducta,  es ser y darte a los demás. Una decisión que despierta en el otro el deseo de ti, que no persigues, que hasta lo ignoras, pero está en ti.


Sólo se trata de eso, hay que SER…fácil de amar. 

miércoles, 30 de octubre de 2013

A la mayor gloria de Dios

Dr. Juan Luis Orozco S.J.
Rector del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO)


Agradezco de antemano la atención que brinden a este manifiesto.

El ITESO fue la casa de estudios que me formó, pero fue más allá de una  licenciatura, me enseñó a comprometerme socialmente. En su prioridad por el alumno me hizo saber que lo importante eran las personas y que del trato y ejemplo que como institución nos daban, dependería el tipo de profesionales que egresarían. Salí dispuesta a luchar por un cambio social, segura que no sería fácil, pero sabiendo que no por eso tenía que quedarme resignada. Me enseñaron a ser crítica y luchar por el bien común.

El ITESO educaba para la libertad, con todos los riesgos y dificultades que eso implicaba, pero el mensaje era claro “estaban formando a los profesionales que urgían y urgen a este país”. Hoy no encuentro aquel ITESO.

Viví varios cambios en el ITESO, pero nunca el recibí como imposición, el ITESO cumplía su palabra con el compromiso adquirido al momento de la inscripción del alumno. Mi universidad me enseñó a respetar los acuerdos que se han hecho y admiré siempre el interés por el bienestar de su comunidad. Había una responsabilidad, creo, respaldada en la filosofía jesuita de hacer las cosas “a la mayor gloria de Dios” así me  ayudaron a conocer un Dios en la tierra y con la gente,  esto cambió todo.
De ese ITESO me enorgullecí y agradecí la oportunidad de haber sido formada en la filosofía jesuita, becada y con mil esfuerzos de mis padres, pero fui afortunada. Trabajé para pagar mi financiamiento y poder entrar al posgrado, conseguí un porcentaje de beca y no dudé en volver a invertir en el ITESO.

Hoy aquí estoy, a un año de cursar la Maestría en Desarrollo Humano, por mi deseo, despertado en mis años de itesiana, de aportar algo más a la gente. Creí que no había mejor lugar que el ITESO para mostrarme la manera de hacerlo.

Volví a una universidad muy moderna, con más instalaciones y tecnologías y me alegró su evolución. Pero con mucho pesar reconozco que no encuentro el espíritu itesiano, parece que al tumbar esas cabañas feas que estaban en la ahora plaza de los 50 años o al levantar nuevos edificios, quedó enterrado el sentido humanista y social y se apostó por la materia.

En mi maestría, en este año que llevo acreditado, he tenido que aceptar una y otra vez el incumplimiento de sus propias reglas, la invalidación de los alumnos y este último “aviso” (porque fue muy clara la coordinadora que no se nos citó para consensarlo sino para avisarnos) de que el horario comprometido en la carta que se nos entregó firmada, sellada y en papel oficial de la institución “no cuenta” ya que posgrados decide “no tenemos derecho a salones los lunes”, así que el servicio que contratamos no será cumplido.

El ITESO no tiene salones para cumplir con lo que nos vendió, además tenemos que agradecer que no se nos cambiara a modalidad virtual, cuando claramente esta por escrito que el programa al que me inscribí, como el resto de mis compañeros, es presencial.  ¿Qué corresponde hacer ante la decepción de un ITESO que no está respondiendo ni a sus compromisos formales, ya no se diga a su filosofía?

¿Dónde quedó el espíritu? ¿Dónde está ese sentido crítico y de justicia que me sembró el ITESO? ¿En dónde quedó la institución formal que ya no respeta ni sus propios acuerdos firmados? ¿Es realmente una cuestión institucional?

Sé perfectamente que como cliente/usuaria tengo todo el derecho de reclamar que se cumpla con el compromiso firmado, pero amo mi casa de estudios y este escrito va mucho más allá de ese mínimo que están obligados a cumplir. Creo en el cambio social y no podemos permitir que este espíritu se pierda, tal vez las nuevas exigencias comerciales han confundido la misma misión itesiana, pero eso no impide reconocer el error y retomar el espíritu.

Me disculpo con mi alma mater por tener que buscar otros medios para ser escuchada,  pero lo hago desde mi dolor de ver perder aquello que tanto amo y que sé que este mundo lo necesita más que nunca. También escribo desde el valor y sentido de lucha que el mismo ITESO me aportó.

A la mayor gloria de Dios.
Flor Margarita García Maldonado
MDH48711

Adjunto a este documento las cartas que entregaron, tanto a mí como a mis compañeros.
·         Días y horarios de clase establecidos, sobre el cual el alumno construye su carga académica de mínimo dos materias.
·         Modalidad Presencial
·         La maestría requiere clases los lunes, porque los viernes están agendados para los intensivos.


Con base en esta información proporcionada por el ITESO hemos adquirido compromisos y rechazado otros, el ITESO y particularmente la maestría en MDH podrá hacer ltos cambios que considere pertinentes y firmar nuevos contratos con las generaciones venideras. oda institución del renombre  como lo es el ITESO, el mínimo necesario que está comprometido a brindar es el cumplimiento de sus acuerdos.

miércoles, 31 de julio de 2013

De los tiempos del "yo nunca" al "¿Cómo sería?"

30 de julio 2013

Odio dudar algo. Mi vida es de certezas, de planes a futuro, de metas a alcanzar, de rechazos instintivos, de garantías de supervivencia… pero “hoy no sé qué es esto”, en dónde estoy o si soy yo misma.

Mi vida es de dudas, de incongruencias, de miedo, mucho miedo del futuro pero a la vez una libertad extraña que empuja al vacío, a dejar que sea, a hacer que pase, si, hay que hacer que pase otra vez, aunque hoy no es que logre interpretar de la forma contraria que antes ignoré, ahora es hacer que pase de dejar pasar y de estar siendo, hoy son las dos cosas, “hoy no sé qué es esto”.

Si, lo repito, y en la repetición se afirma la realidad del discurso, según las investigaciones históricas. Así es, si más de un autor lo dice, lo dice en repetidas ocasiones o se atreve a desafiar lo “aceptado”, seguramente es porque fue cierto.

La autora soy solo yo, pero lo repito y si, no es lo que me gustaría decir. 

Entonces, “hoy no sé qué es esto”, entonces soy una duda, he echado abajo mis seguridades, me sostengo del pasado, pero es una contención sin fuerza, una contención que invita a desafiar mis barreras o tal vez, una contención figurada, inexistente.

Rechazo la posibilidad, niego todo sentimiento o no, no niego todo sentimiento, niego toda posibilidad, esa si, pero ahí es donde llega la incongruencia y con ella “la duda”. Siento – no quiero -Quiero – no siento y así sucesivamente, hasta que hay un siento – quiero – temo.

Vuelvo y siento y quiero sentir y quiero que siga siendo, entonces “no me entiendo” ¿Qué realmente quiero? Es que no sé, si fuera un "SI QUIERO" lucharía y vencería los miedos, pero no lo sé, si fuera un “NO QUIERO” ah que fácil sería, olvidar el tema, eliminar contactos y dejar pasar.Pero es que el "NO QUIERO ASI" no ayuda, es una respuesta ambigua que todo confunde, no permite nada, paraliza.

Todo pasa, todo termina, aunque también de esto tengo mis dudas… ¿por qué no ha pasado?, ¿por qué sigue siendo?, ¿de dónde se nutre?, ¿qué mantiene viva la posibilidad pese al tiempo, pese a ignorarlo, pese al no quiero?...La imposibilidad, ¿será?.

No tengo la menor idea. Aunque también me hace feliz la duda, el rompimiento de estructuras, el desafiar mis certezas y saber que nada es seguro, que nada es para siempre y que puedo trasgredir mis más altos preceptos. Es mejor no decir nunca, si así decían y ya un poco lo entiendo. También será bueno no juzgar de nada, dar opción porque el tiempo cambia las cosas,  tal vez no sea tan malo ni tan bueno, solo las cosas pasan y no, no cambian los sentimientos.  

No cambian los sentimientos y ese es el problema, aunque queramos negarlos, aunque no esté dentro del estándar que dibujamos o lo socialmente correcto. El sentimiento gana, sigue creciendo tal vez. Sea a favor o en contra, no cambia, sigue tan neutro, tan inexistente o creciendo, sigue como su origen, mantiene su esencia.  

Pero entonces ¿Qué hacemos?

Un no quiero con puntos suspensivos. Un no quiero que hoy sabe a si, un no quiero con miedo, no es como tantos dados una y otra vez.

¿Miedo de qué? De todo, de que sea, de que no, de que siga igual, de todo.

Miedo, maldito miedo o bendito, bendito cuando me avisa que pierdo algo, aunque… eso sería tristeza y yo lo que siento es miedo, miedo que avisa que tal vez no tengo elementos para enfrentarle... ¿Qué falta?.

Ya, claro, el miedo no es mío, es del contrario, del que no quiere arriesgar y perder. Aunque fuera ganar, la duda detiene y viene el miedo. Mi miedo no es mío, es tuyo y si es así, no puedo. Por eso no puedo, es más bien no quiero, así no quiero.

Mmm otra vez el miedo del otro ¿qué pasa? Qué provoca de cualquier forma el miedo, no me excluye, el elemento común soy yo, lo acepte o no, lo descubra o lo oculte. Hay miedo. ¿Qué me falta?

La duda no es en mis preceptos vitalicios, esos creo que ya fueron vulnerados. Ahora es el planteamiento de los nuevos, el "si" implica otras cosas, aunque dentro de todas está el riesgo, todo es nuevo, no sé si funcionarán, si serán mejor que los anteriores, si realmente es. En ello estoy. 

Y me han dicho que no puedo ¡que yo no puedo! Que nunca he podido, que seré incapaz de escribir un "no quiero así" claro y sin más puertas ni ventanas abiertas... No les culpo, no lo he hecho, pero no me reten, porque a veces se puede desafiar a las más grandes fuerzas de mis miedos y entonces...

Entonces No quiero, terminó...adiós.


Siempre es bueno sabernos vulnerables, solo para no caer, solo para seguir siendo inquebrantables;  tal vez para que el sentimiento no nos mate de miedo. 

miércoles, 12 de junio de 2013

Taumaturgo es el tiempo…

Y así… un día te duermes y “descansas”, despiertas y “sonríes”, sospechas “la gastritis se ha ido”, tu sonrisa “ha regresado”, sales a la calle y “respiras”… 

jueves, 6 de junio de 2013

2013...

¿Qué tienes 2013 para mí?  Te agotas sin detenerte a escribir nada

jueves, 25 de abril de 2013

¡No la chingues Pedro!

Y Pedro se puso triste… (Jn21:15-19). Yo no sé si fue su tristeza o la mía, pero me puso triste, preocupada,  reflexiva.. como queriendo retroceder el tiempo y poder hacer algo para no provocar su tristeza.

¿Pedro me amas? ¿Pedro me quieres? ¿Pedro entonces si me quieres?tres veces lo negaría, por eso tres veces quiso escuchar que si lo amaba. Pedro no sabía, pero él se adelantaba a la respuesta que llegaría.

Tal vez es que se sabe cuando se va a ser negado y por eso entonces que insistía. Cuando la respuesta es clara, entonces preguntamos como buscando otra respuesta, queriendo cambiar el futuro o negar el presente. 

Sea como sea el resultado es el mismo: "Tu te entristeces por la duda y la insistencia, yo continuo en mi pregunta porque no basta un si te quiero o un ya te dije".

Me había puesto triste  pensando en tu tristeza, me había culpado de la tristeza provocada por la insistencia y pensé “claro, que triste es que sintiendo tanto el otro no sea capaz de darse cuenta y necesite escucharlo” “claro, fue mi error, yo debía saberlo y escuchar más allá de las palabras” “claro, pobre Pedro víctima de un Jesús incapaz de percibir el amor de su amigo".

¡Claro! Todo parecía tan claro que hasta me incomodé por una comunidad atendiendo al Jesús insistente y olvidando la tristeza de Pedro… estaba a punto de escribir en su defensa, pero mis palabras se escribieron distintas al escuchar lo que mi cuerpo comenzó a sentir.

¿Quién ama más? ¿El que desespera ante la insistencia de la pregunta o el que aún sabiendo la respuesta, porque la vive y está percibiendo más allá de las palabras, aún sabiendo del  poco amor y de la negación que hay en cada acción y en cada “muestra” de afecto, sigue insistiendo deseando que el amor sea correspondido?

Es como si el deseo de amarle fuera más fuerte que la respuesta ya conocida. Era una insistencia sin dolor, pero con  un deseo profundo de escuchar esas palabras de su boca, sólo eso, un amor que sabiéndose no equilibrado, no cesa y permite que la experiencia dure lo que pueda durar. Un amor que acepta la finitud si es precisa y permite el error y arrepentimiento si este ayuda.

Entonces me pone triste tu tristeza, tu falta de coraje para vivir la realidad sin disfraces o cómodas respuestas evasoras.Tu incapacidad para mostrarlo y tu tristeza por nombrarlo.Es verdad, tal vez tampoco es ya tristeza la mía, ya no.

No estoy triste por Pedro, no acepto el descaro de su tristeza, su no querer estar realmente involucrado. Estoy más bien enojada con Pedro porque su amor no es tan grande como el de su amigo,  aún habiéndole dado las llaves, si se pudiera se las quitaba o mejor aún, nunca se las hubiera dado.

Y si siete veces le hubiera preguntado, lo menos que podría haber hecho era contestar las 7 de buen modo y procurar que cada vez la duda fuera menor por sus acciones, no que todavía se entristece. 

Ojalá su tristeza haya sido por reconocerse poca cosa, inmerecedor de tanto amor, pero aún en ese caso ¡qué cómoda postura! en lugar de hacer algo para cambiar la situación.


La tristeza me dice por lo menos un poco más, si este hubiera sido desgana o enojo, ahí si mejor luego platicamos… siempre hay casos peores. 

Sea como sea ¡No la chingues Pedro! 
Por poco y te la compro.

lunes, 31 de diciembre de 2012

De tu final...

Como siempre comenzó con esperanza, deseando este fuera el mejor o mejor que el anterior, sin embargo no cumplió con lo esperado, le faltó valor, coraje o amor, pero algo le faltó.
Todo fue a menos o siempre fue menos, pero yo quise apostar. Sólo sé que al final no fue y que aunque agoniza, sólo espero el final. Que pase pronto, que se borre y no volverlo a recordar, lo que no aporta que se vaya, que termine o que sea para alguien más.
Aunque mi memoria ha borrado casi todo, siempre queda testimonio de su paso, he aquí un poco de su historia a punto de fallecer, no la guardé completa no sé por qué, pero así fue…
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  • Agosto - Arena de desierto
  • Septiembre
  • Octubre - Arena de desierto
  • Noviembre – Arena de desierto
  • Diciembre
 
 

Al repasar los recuerdos olvidados no queda más que reconocer, como aquel cantautor que a veces escucho… “todo en ti fue naufragio”.

Ve en paz y no vuelvas, al final todo está bien...fuiste 2012, adiós.