viernes, 16 de enero de 2026

Florecí tantas veces

Florecí tantas veces, que apenas me doy cuenta que no falta más ni una más. Ha sido suficiente, estoy completa en este marchitar del alma, en este soltar todo aquello. Fue bueno, fue de más, he sido muy afortunada. Muy amada y muy buscada, una niña mimada ¡por eso florecí! sólo por eso. 

En este marchito tormento, me doy cuenta por fin, que no voy a renovar mis pétalos. Ya florecí tantas veces, que marchitar es perfecto. Soltar los pétalos que ya cumplieron. Fueron hermosos ¡los más! Fui libre ¡en verdad! Gocé la vida con hermosos pétalos. Luché las batallas de mis propios cuentos. Me supe fuerte y frágil. Arriesgué,  sin riesgo. Víví tan plena, que el simple recuerdo, vuelve sentirse por dentro.

Hoy es el tiempo del otoño y el invierno, los más duros, los del futuro incierto. Pero, aquí en medio de mi desierto, con el alma rota y agotada, me he dado cuenta que; este marchitar, no es otra cosa que el mejor momento. El que prepara el alma, el cuerpo y la vida para estar a tiempo. En este frio sin hermosos pétalos, entendí, que no tarda en terminar el invierno.

¿Y qué haré con la próxima primavera? ¿Cómo será ser fruto en crecimiento? Sí, tienes razón, aún falta el tiempo de crecimiento. El más importante, el de amor y cuidados, de sobrevivir a las plagas, de elaborar mi sabia más dulce, la que también será alimento. 

Aún con este marchitar desafiante, ya no espero mis pétalos. Florecí tantas veces, tantos frutos se perdieron, que esta vez no tengo prisa ni miedo. Todo está siendo. 

TODO está siendo. 


ALMGDD

miércoles, 23 de abril de 2025

Gracias Francisco

 Jesuita, esos que tienen la osadía de querer imitar a Jesús.

Tu pontificado fue un viacrucis, te querían crucificar. Imitar a Jesús, aún 2025 años después; sigue siendo un acto de reveldía y de valor, más, si se hace desde Roma.
Pero tú, otros locos y yo; sabemos que lo contrario del amor es el miedo. En respuesta a tus detractores, preparaste los detalles de tu funeral (sencillo) y seguiste adelante, como quien sabe que "la muerte" no tiene la última palabra.
Nos libraste de esos pulcros fariseos, elegiste trabajar por el cielo y sacrificar los aplausos. Nunca te faltaron sonrisas.
Por si fuera poco, nos dejas la esperanza, sabias muy bien que la vamos a necesitar.
Confiada en el amor de Dios y en
tu ejemplo de vida, sé que todo estará bien, pero ... reza por mí Francisco, reza por nosotros.
Hoy más que nunca, estás VIVO Francisco.

viernes, 6 de mayo de 2022

Sigo siendo

 Vuelvo y me obligo a escribir, tan solo porque me busco, porque nostalgio al repasar mi años de "tan grandes" conflictos, que fueron tan buenos. 

Vuelvo sin haber vuelto, realmente solo leo un poco de la que fuí, que algo de mí aún guarda y por eso lo busco. Parece que escarbo en fantasmas del pasado, parece que quiero huir un poco del presente sin sentido, de mi extravío y búsqueda de reconstruirme y encontrarme. 

El tiempo te muestra que todo siembra y eso es lo que busco; los frutos de todos mis intentos. 

Lo que es claro es que esto es un comienzo, que no acepto finales derrotados ni fracasos tormentosos. Este es mi comienzo, tan festivo o más, como los de antaño, ahora más mío, porque lo perdí y este re encuentro sabe a gloria, alimenta el alma y el espíritu de seguir viviendo. ¿Por qué tendría yo que aceptar quedarme en un lugar incierto? 

Ser yo, cuando casi me convenzo y acepto el trato de una existencia plana y sin vida. Qué fuerte y qué fuerza debió haberme habitado para decirme no, no te rindas, no te quedes ni perpetues un camino incorrecto. 

Mi yo aún intacto, allá en lo profundo y escondido de algún sótano, viéndome, esperando que vuelva a buscarlo, a desempolvar mi maldita costumbre de estar viva. 

Por eso busco, por eso vuelvo y remuevo todos mis fantasmas en silencio. Hay que buscar todo lo que era y sigo siendo, de ahí depuraremos y construiremos nuevos mundos. 

Voy a leerme tantas veces como haga falta, hasta que no me quede duda que; sigo siendo. 

jueves, 30 de julio de 2015

Mi señora Luna

Ud y yo  tenemos contacto directo, siempre me mueve, me inquieta, me hace voltear al cielo. Hoy es especial, está aquí, entre mi garganta, mi ilusión y la emoción. Aún sin tomar forma, queriéndome decir algo, apuntando el nuevo camino… lunática, siempre lo he sido.

Su fuerza es la mía, soy mujer de ciclos, aunque sé que puede ser redundante; mujer y ciclos, pero yo los vivo, los siento y a veces los escucho, me hace escucharlos.

Algunos creen que mi tiempo es cronológico y me juzgan de ilusa. Mi tiempo siempre se multiplica, se detiene, se repite, se encuentra. Pero a veces sé que es mejor su juicio, el de ellos, si lo comprendieran de cualquier forma me juzgarían, solo que tal vez de bruja, de loca…no sienten, no entienden ¡juicios!

Así es la vida o mí vida. Porque es preciso estar viva para latir con usted, para subir en fuerza, coraje, determinación, violencia, arrebato y todo lo que la vida/amor implica.

Mi señora Luna, hoy usted y yo sabemos cuál es el ciclo. El que termina y comienza, el que me tiene así, dando vueltas y que poco a poco se siente más la fuerza de lo que comienza y suelta.

Escucho “deja ir, despide, bendice y agradece lo que termina”.

Mujer y ciclos…almas gemelas, finales y comienzos, nuevas ilusiones, nuevos miedos, nueva fuerza.

Hoy entramos a esta era, me gusta llamarle era, más allá de los tiempos, de las lógicas materiales y entendiendo así; como grandes cómplices, que hoy iniciamos otro vuelo.

Quiero sonreír, siento esa extraña sensación aún en la garganta, pero ahora distinta, más relajada, con más paz, con amor e ilusión. Ya ha salido, ya voló…estaba fluyendo, saliendo el adiós.

Luna ama, señora guerrera. Sonrío, no lo quiero escribir, apenas viene, hay espacio, se está limpiando, es fresco y cálido. Es vacío también, invita a entrar, a dejar pasar… Señora luna, me había olvidado de usted y sus comienzos.

Que brote la ilusión y la emoción, esa que tan condenada en mi historia ha sido, pese que a pocos se las he dejado ver. Emoción tan mía siempre, tan fuerte, tan frágil, tan necesaria para no romper.

GRACIAS, no la censuraré, es mi Don, mi alma, mi esencia. Que brote la emoción como lluvia, así vibramos las dos. Entre mares violentos que se mueven con nuestra presencia, que disponen su inmensidad a la lucha de amar. 

Violenta lucha que suelta y reclama hasta que vuelve a amanecer.
Madre luna, hermana, fuego y agua, todo resuena en ama… ama.


GRACIAS

miércoles, 22 de julio de 2015

Mi mar violento

Era la fuerza natural frente a mí, conmigo y en mí contra, así, cara a cara, imponiendo su realidad. Lo que es, sin mayores adjetivos, no es maldad sino fuerza; en su esplendor, suelta, sin límites como si quisiera que yo también quitara mis barreras.

No sé qué pasó, pero en el miedo colectivo, yo lo que sentía era su fuerza. La vida, mi vida en medio de esa violencia. No era violenta, yo sabía que no me haría daño, que solo se mostraba como era, como si quisiera despertar mi –fuer- za.

Noté mi adrenalina, mi seguridad, mi felicidad y por supuesto mi naturaleza. Dos fuerzas así, después de días de no estar, de mi ausencia…fue como si me despertara, como si me invitara a resurgir, así, entre esa “violenta” guerra de ser, de no callar las diferencias.


No lo entendí, lo viví, amé el momento y no entendí qué era, pero mi cabeza sintió el choque eléctrico que me recorría, que me inyectaba la vida. Quizás por eso no tenía miedo, quizás sabía que la calma solo llega estando muerta.

Fue como volver al mundo, darme cuenta que aún había vida, había fuerza, tenía que mostrarme así, con mi “violencia” que no es más que estar ahí, ser auténtica sin miedo al miedo, sin elegir el mundo seguro de playas hermosas pero “muertas”.


La vida está en el mar abierto, en el violento choque de dos naturalezas…pero no lo entendí. La violencia subió solo para intentar despertar la que era,  mostré mi sal y mis mares en lágrimas, en debilidad aprendida, reprimiendo mi real naturaleza ¿y mi fuerza?

Por algo desde el primer encuentro nos reconocimos, no tenía miedo, era feliz de saberme ahí, tan viva, tan violenta, tan natural y al llegar a puerto otra vez… la calma, la artificial manera de andar, de aceptar ser quien no era, insistí en la calma cuando lo que amábamos era la fuerza.


Me equivoqué, me enredé en los guiones, temí monstruos de cuentos y olvidé que siempre he amado esa violencia. Violencia de vida, que arrebata, que empuja, que despierta pero no lastima, salvo cuando insistimos en no despertar, no estar y no ver cara a cara nuestra naturaleza.

Me equivoqué y desperté en medio de ese mar abierto, desperté pero no me di cuenta. Si tan solo en ese momento hubiera entendido, si al bajar de esa lancha no hubiera dejado la vida… la historia sería distinta, sería tan fuerte, tan natural, tan irreal, tan violentamente nuestra.


Pero…me equivoqué.

La violencia y su fuerza están conmigo, aún en guerra. Aún parece que sus olas siguen muy altas y golpean el alma como si fueran a reventar por dentro.

Un mar violento, con su fuerza natural, de colores definidos, que aún en medio de su lucha, parecía abrazarme, como si toda su guerra fuera por no tocarme, por no enfrentar mi delicada fuerza… No me di cuenta, Mi mar violento.






viernes, 17 de abril de 2015

Mueres de miedo y de miedo… me mueres

Mueres de miedo y de miedo me mueres, de a poco, de a mucho, de vaya a saber ud cuánto se pueda. Con la impotencia de ver la vida perderse, con el corazón en una mano y las alas en la otra.

Esta amorosa impotencia de ver sufrir y tener que ser testigo, meramente observante de la sangre derramada, de vidas aparentemente desperdiciadas. Aparentemente, porque al final la vida salva y todo lo perdido se gana, pero ¿cuánto más faltará? ¿De cuánto dolor he de ser testigo y protagonista antes que poner a descansar esta alma?


¿Las alas?  Si, las alas son suyas, hay que entregarlas ¿el corazón? Es el valiente, el doliente, pero ese se queda, ese espera y observa cuando se vaya. Así es esto, así toca en la vida, cuando se ama.

No hay armaduras pesadas, esa ninguno de los dos las carga, hay miedo, hay amor, hay dolor y no olvides llevar las alas.  

viernes, 13 de marzo de 2015

Sintomáticos

Así que eso es lo que pasa… entonces no queda más que aceptar la nueva presencia tal vez, o quién sabe, a veces es mejor así.

Siempre podremos oponernos a darnos cuenta de la realidad, pero si somos valientes y lo aceptamos, tal vez el resultado sea mejor o más fácil, o menos complicado por lo menos.

Siempre hay síntomas, los queramos ver o no. Pero cuando estos son constantes o demasiado notables, no queda más que dejar de huir y reconocer lo que está pasando.

Huir… lo escribo porque siempre será una posibilidad, más segura y por lo tanto demandará menos. Porque quedarte implica aceptar lo incierto, la vulnerabilidad de ir a conocer lo que apenas se asoma y por lo tanto, viene cargado de miedo.

Retomando, cuando el sintomático dice TE QUIERO, Sin tiempo para más, habiendo reunido los elementos que consideró necesarios; te pienso, más de lo normal, sin que pueda saber realmente cuánto es lo normal permitido para pensar a alguien en estos días de prisa, pero más de lo normal y quiero verte...


Entonces,como ecuación exacta, no hay duda, el diagnóstico aparece ¡TE QUIERO!

¿Crees en las segundas oportunidades?

Las  segundas oportunidades no son para todos. Hay que buscarlas, a veces antes que desearlas. Sólo buscarlas y luego… luego ya no hay marcha atrás. Tiene que ser, porque si esta vez te llenas de miedo, no habrá vida que disculpe tu indecisión.

Ve, está ahí, lo pusiste frente a ti aún sin saber lo que hacías. Si hubieras sabido tal vez no lo buscas, pero a veces son las almas y la vida las que conspiran y rescatan del pasado lo que tu razón dejó partir.

Tiene toda la magia de lo improbable y a veces hasta de lo imposible, pero está ahí, tan dificultosamente a la mano, que te da miedo dar el último salto.

Quieres dejar de verlo, cierras los ojos, das la vuelta, tapas tus oídos… no escucho, no veo ¡me distraigo! Pero aunque luches, nunca podrás ocultarte esa otra parte de ti.  


O, tal vez sólo hay primeras oportunidades, que simplemente nunca dejaron de ser.

jueves, 12 de marzo de 2015

Del camino…

Estoy en medio de dos mundos totalmente opuestos, en la batalla constante por fundirse sin erradicar las diferencias. Es una batalla, lo repito, no guerra, en la guerra siempre hay un vencido y vencedor, la complejidad de este asunto está en que no me interesa saberme vencedora ni ver a otro mundo vencido.

Siempre, no, tal vez no siempre. Ahora considero que las batallas se conquistan en conjunto y la guerras se pierden por ambas partes, en solitario.

De guerras ganadas puedo hablar sin titubeos, el mundo siempre te aplaude…EL TRIUNFO lo llaman. Solo que no te hablan del silencio, de la soledad y lo que sucede cuando el aplauso termina, cuando el orgullo no es suficiente y la realidad te muestra con cara serena…el recuento de los daños.

No hay nada ganado, estas solo y hay más heridos. Algunos preguntan ¿no te da miedo? Ja, miedo, miedo mis guerras ganadas, mi tiempo perdido.

El engañoso mundo de la razón ganando la guerra al corazón… el corazón conquista, no pelea.

Por eso mi insistencia en caminar contra corriente, en respirar profundo el viento que inunda los pulmones cuando se llega a la cima, cuando se conquista una batalla y mi repentino y rotundo NO cuando de guerras me hablan, con promesas de triunfos que no me saben a nada, o  quizás sí, pero es amargo, cala.

Todo tiene su momento, hay que ganar guerras para desear conquistar batallas, para que no nos deslumbre el oropel que nos ofrecen por oro, para que el tesoro deseado se reconozca en lo profundo más que en lo aparente inalcanzable.

Las conquistas no tienen fin, implica un camino de todos los días, no hay descansos o vacaciones merecidas, hay solo convicciones, deseos profundos de no querer parar. 

La conquista es el viaje, las guerras solo pueden ver el destino.

El destino, de repente me inquieta el destino, me hace apresurar el paso, también lo olvido.

A veces me lo recuerda la falta de aire, otras veces la tempestad de vitalidad que me hace saborear el camino…así se vive entre mundos, aprendiendo, conociendo…viviendo.


Y si los mundos se separan, si el camino se torna distinto, de cualquier manera…lo importante es el camino. 

sábado, 21 de febrero de 2015

Y que la mejor comedia… sea la tuya

Alguna vez leí que el concepto de amor es base para la experiencia de amor de cada persona. Vaya ud. a saber si esto es cierto o simple argumento literario, pero si a mí experiencia preguntan, les diría que tal vez tengan razón. Bajo los mismos argumentos, experienciales,  me atrevo a hablar de amores a primera vista y de historias destinadas o todas esas cosas que solemos ver en las comedias románticas.

1er. Acontecimiento Razón y corazón en el combate.

Si, ya le cuento. Mi necio corazón luchaba por convencerse que no era cierto todo eso que veía en el cine, esos amores de historias felices, al final solo alimentaban mi alma, pero estábamos muy ciertas, mi razón y corazón femeninos, que el amor era otra cosa. Toca decirlo o este mundo te condena.

Claro, argumentos racionales, pero que a nadie engañan, no por mucho tiempo por lo menos.

Si mi corazón disfrutaba esas historias era porque en el fondo esa trama buscaba. La deseaba aunque en voz baja, casi inaudible para que la lógica no interviniera con regaños intentando adoctrinar el genuino conocimiento de esos amores profundos. Tan profundos que merecen ser contados en el cine y en las plazas de los pueblos, desde norte hasta el sur y por cualquier continente, si, aún a miles de kilómetros...el amor sucede.

Digo sucede porque también eso he abonada a mi concepto de amor, cada vez me sorprendo a mí misma desafiando mis más fuertes argumentos de un amor estructurado y dentro de la razón.

En vano nos desgastamos escribiendo la teoría de lo indecible, de lo que simplemente su-ce-de, aún que no nos demos cuenta. Hasta me atrevo a decir que es casi ley que para que suceda, es preciso no darse cuenta, solo así no estorbamos al motor del mundo, solo así dejamos que el universo conspire y los momentos precisos, aparezcan.  

Momentos… es por momentos que alma, corazón y vida, convergen. Es ahí cuando entonces no hay forma de ir en contra del destino. 

Pero si ya se ha hecho todo para estar, aún sin darnos cuenta, sería imperdonable salir huyendo.

2do. acontecimiento - Cuando las cosas…suceden.

Nadie huyó, aún aquella vez en que mi razón/corazón preguntaban quién eras, qué pasaba o qué era aquello. Si, así era mi pregunta ¿qué es esto? no tenía nombre, no estaba en ninguna de mis planeaciones previas, era distinto, arrebataba el momento, se imponía a cualquier dominio de razón. 

Solo era y punto. El universo me parecía mostrar lo que tanto deseaba y temía, temía porque, como decía Agustín de Hipona, vive el alma evitando aquellas cosas por cuya apetencia muere. 

De cualquier manera, aun no era el momento, no podía recibir lo que no sabía qué era, no era incluso aun lo que esperábamos y quizás por eso, solo una luz se mostró, como anunciando el futuro. 

Esa rendija por donde la vida se muestra en un parpadeo, pero que difícilmente identificamos y solo se descubre si volvemos al punto de convergencia.

Si tus años de lucha se orientan y alinean con tu otra parte, si es así, ese pequeño destello encandilante, llegará al nuevo momento y lugar en el que mostrará su estrella, la que guardaba en misterio, la que había que conquistar, pero que siempre fue SU estrella.

3er. Acontecimiento - La conquista

La conquista es atreverse a cruzar la luz resplandeciente, dejar que queme o envíe a un mejor lugar. Sin riesgos no hay triunfo que valga. 

Lo corrimos, o por lo menos yo corrí a la luz sin saber qué iba a encontrar, solo sabía que lo vi antes, que nuevamente me encontraba en la antesala de aquello que me marcó y esta vez no iba a quedarme lejos, esperando, dejando que la vida pasara.

Esta vez sabía que había vuelto y eso ya no regresa" no en esta vida. 

Era ahora o nunca y corrí, corrí segura de cruzar el túnel, de llegar al fondo sin importar qué fuera… caminaste entre la bruma, dudando, con recelo. Claro, no todos tenemos alma suicida. Pero caminaste, eso hizo la diferencia.

Esta vez llegamos, cruzamos la línea y no nos vimos de lejos, tocamos la luz, como quien salta y no teme ya al vacío, solo espera llegar al fondo y conocer el misterio.

4to. Acontecimiento - El misterio…


El misterio es la vida, pero en mis historias, los finales son felices, con algunas dificultades, pero solo para no dejar caer la película. 

Lo importante al final de cuentas, es que la mejor comedia, sea la tuya.

martes, 2 de diciembre de 2014

El regreso

Siento una especie de ansiedad, emoción, urgencia, temor… ¡Un ya por favor!

¡Ansiedad! es como siempre el presagio de algo importante, bueno o malo, pero importante y hace mi estómago revolotear en mariposas, sentir sin tener palabras. Experienciar corporalmente.

Emoción.  ¡Emociones! son todas juntas a veces y otras se van de una en una, según el momento y mi tiempo para pensarles. 

Urgencia. ¡Pues cómo no! ¿Es todo el tiempo esperado? o ¿un repentino arranque que hace parecer todo tan lento? Es URGENCIA, a secas.

Temor… El temor es tan incierto, tan desconocido que intenta matarnos de miedo. Frenarnos, hacernos mirar de lejos ¡lejos! Ya no más por favor, no más lejos, es bastante, es hasta hiriente tantos kilómetros que llaman lejos, que separan caminos o lo intentan por lo menos.

La ansiedad, emoción, urgencia y temor se guardan en la maleta, todos vamos. El ¡ya por favor! Es lo que quiero.

¡Quiero!


No importa el llanto, el dolor, el desgarrado corazón que no comprenderá que tiene que haber un regreso. El regreso, de él ya hablaremos luego. 

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Vulnerable

Creo que es la vulnerabilidad el espacio de mayor autenticidad, dónde no tienes máscaras que te den seguridad o bastones donde algún alguien pueda sostenerte.

Una de las condiciones básicas para el desarrollo humano de Rogers, es que la persona se encuentre en estado de vulnerabilidad. Lo había entendió como la necesidad de tener algo que mejorar,un vacío entre la experiencia y la realidad y si, es correcto,  pero como siempre, es la "experiencia" la que va revelando las teorías, la que nos permite hacerla nuestra y entonces se revela la grandeza del autor.

La vulnerabilidad es precisa porque ahí me encuentro, autentica y sin otra urgencia que la de seguir creciendo, sin más riquezas que las que me forman y que en tales circunstancias; tienen que salir a rescatarnos del peligro. La vulnerabilidad no es un estado de indefensión, no se confunda, no muera de miedo.   

El paradigma de la vulnerabilidad requiere de importantes pasos, por lo general se fundamenta en tomar riesgos, se está construyendo. Demandará siempre de ir soltando nuestras cadenas de seguridad. Por eso, aquí, en este estado vulnerable, podemos sentirnos capaces de alcanzar todo lo que nos trajo hasta aquí y mucho más, porque están surgiendo y por surgir, capacidades que habíamos mantenido ocultas. Sensibilidades de una dimensión inexplorada, eso es todo.

Nadie se expone a lo que no está capacitado para enfrentar, nuestra sabiduría es tal que aún en un plano no muy claro para la conciencia, se protege, opera y nos lleva solo hasta donde podamos, aunque nosotros mismos desconozcamos cómo.

Si ya llegamos a este estado…  ya no hay forma de fingir, aquí ya nadie muere, lo que queda es crecer. Todo crecimiento implica pérdidas y ganancias, no espere que sea simple, pero ud. puede hacerlo.

Bienvenido a este estado vulnerable, estado de crecimiento, de fortaleza y de renacimientos.

No hay amenazas, hay futuro, solo es eso. 

jueves, 23 de octubre de 2014

Se escribe porque es urgente

Se escribe porque es urgente, porque necesitamos decirnos algo, no siempre al otro, no a los otros, quizás, solo es la mejor forma de escucharnos. 

Acostumbrados a los críticos literarios, aprendimos a valorar el ritmo, la métrica y esas cosas, entonces dudamos en publicarnos.  Es que en la escuela no enseñan a sentir, ni de lo imposible de escribir lo que los intestinos nombran y su inminente necesidad de quedar ahí, como sutiles destellos detonantes de recuerdos. 

Nosotros, que sentimos, escribimos solo porque quizás esto que ahora vivimos, después pase y siempre es grato recordar haber estado vivos.

Vivos porque reímos, porque sufrimos, porque amamos, porque viajamos, porque en el día a día la vida crea sus historias y mueve estos que hasta ese momento fuimos y anuncia la nueva persona que está naciendo.

Trasformados por la vida, deseosos de quedarnos con todo, pero imposibilitados…escribimos.

A veces encuentro almas que logran entender mis laberintos, otros que con las mismas palabras crean mucho más de lo que creí escribir. También hay veces que al releer, ya no se puede recordar aquello sentido, eso es fuerte; es darte cuenta que algo grande, ya pasó. Como también es fuerte cuando lees y cada palabra, cada coma y cada punto, detona emoción a emoción, un pasado que quieras o no, sigue presente.

Pero nunca falta ese o aquel que con seriedad y apariencia de intelectual comenta; encuentro algunos errores en su métrica, podría ser bueno si realiza algunos cambios o cosas así. Con ellos, sonrío, admiro su conocimiento técnico y lamento su imposibilidad de sentir, no por mí, no por la crítica a un simple relato de uno de mis momentos, pero sí, porque sé que ellos andan así por la vida, queriendo vivirla perfecta y, lamento decirle querido amigo, que esa perfecta no es vida y que usted, no entendió ese documento.

En fin, esta vida es de momentos, de emociones y confusiones. Algunas veces esto nos lleva a escribir, otras veces es tan grande e incomprensible que sufrimos porque no logramos enunciarla, si ¡esos momentos de silencio!

 Ahí donde la pluma no escribe y  todo es un misterio, esa, sí que es poesía.


No se confunda, lo demás, va, son palabras dichas al viento.

lunes, 20 de octubre de 2014

Pequeñas muertes…

Tanta vida nos agobia, nos aleja del origen, de lo que en verdad deseamos. La vida nos da la prisa, las obligaciones, las máscaras y frustraciones. Pero ahí estamos, seguimos necios…luchando.

Allá, en el fondo del pasillo, en el lado más oscuro al que nunca fuimos; algo me llama y me da miedo.

Te busco entonces. Paralizados, dudamos  el encuentro.

_¿Qué es esto? Parece un tango, violento y desesperado.
_Quizás nos cansemos y agotados vayamos a encontrarnos.


Que el choque nos lleve hasta pequeñas muertes y que esa muerte no tenga más remedio, que despertar a la vida.

...respira.

martes, 30 de septiembre de 2014

De las históricas ganas, de hablar sin yo

Cada uno con sus deseos insistentes sin ceder a bienes sustitutos. 

Fieles a lo que por años han demandado, con sus peros y sus contras, pero fieles. Permanecen en sus modos y sus formas; anhelantes, deseosos de encontrarle, no encontrarse, encontrarle a “eso” que espera, en algún tiempo de cualquier espacio.

Fieles al recuerdo, al deseo, a la imposibilidad,al anonimato, a la irreverencia…vaya usted a saber a qué, pero sorprende una fidelidad tan antigua.

La demanda impaciente aparece y una voz exclama ¡Por fin! Siempre uno reconoce a quien rompe barreras, límites, represiones… y, sin más, ese deseo impetuoso de rasgar las ataduras propias, vuelve a existir.  

Hay demandas y protestas que saben a “usted no quiere negarse”.

No quisiera sacar conjeturas de palabras que aún no se han dicho, pero esa fuerza de realidad, que sea como sea,  cohabita, es bueno verle de frente.

Cuando las almas gritan y superan las barreras de la piel y más aún del intelecto, se quedan fuera los pronombres. No hay tú, no hay yo, nosotros,no hay nada, todo es… así, natural, esencial, libre, filosófico le llaman.

Entonces todo es acuerdo o mejor dicho, ya no importa el acuerdo, es lo de menos, todo queda fuera de esa dimensión donde  los deseos se funden igual que los pronombres y se descubren mutuamente con esas históricas ganas, de hablar sin yo. 

Nota: Algunas ideas del texto no son de la autoría de quien presenta, pero le pertenecen. 

domingo, 21 de septiembre de 2014

De berrinches y malos tratos…


No apruebo ni justifico berrinches, mucho menos malos tratos, salvo cuando sé que detrás de esa persona iracunda hay un corazón roto. Entonces no puedo culparle de nada.

La muerte en vida es esa y nada más difícil que tener que seguir viviendo.  Trabajar, salir a la escuela o del cuarto y tener que decir “buenos días”. Todo, todo es una azaña, un impositivo mandato a nuestro cuerpo de "aparentar vida" aunque esté muriendo.

Toda tu energía está voluntariamente entregada a un ser que ya no existe, no contigo, no para ti. El fluir energético no tiene manera de volver, sólo fluye a una vía, viaja sin regreso y no hay forma de confirmar si alimenta a alguien. A ti no y a la otra persona, ya no tienes forma de conocer si le sirve de algo o si le interesa recibirlo. Es tal vez energía que se fuga del universo.

La muerte más sentida, más presente del dolor y tan ausente de mi vida ha sido esa. Somos amor, amor que sale y vuelve multiplicado, pero si este sale y no vuelve…te quedas vacía. No estás, te ausentas y sin tu presencia no puedes ser persona. 

Hay una guerra interna, el caos, el conflicto, todo ese dolor que no encuentra un amor que lo resista; se vuelve coraje, rencor, enojo, violencia, violencia que se vuelve contra ti y contra otros. Contra todos, todos menos esa persona a la que irremediablemente amas y aunque quisieras odiarle, no puedes, aún no puedes.

Tu sabiduría organísmica no quiere y no permite odiarle, por el momento no y está bien, no te obligues a sonreír ni ser amable, no seas violent@ contigo, bastante sufres y pleiteas internamente. Si los demás hemos muerto alguna vez, podremos comprenderte, verte con ternura y abrazar tu corazón herido.  Los que no comprenden es porque no lo han vivido y no sé si lamentarme más por ellos que por ti. Nada más afortunado en la vida que saber que hemos amado, aun cuando no sea ya correspondido.

Llora, enójate, deja que esa furia salga, que no se quede en ti, aunque parezca ahora imposible, va a pasar. Terminará y el amor volverá a encontrar lugar adentro. Después podrás verle ya sin sufrir y sin darle tu energía. Las cosas siempre vuelven a quien le corresponden, el amor busca quién lo alimente y donde no hay vía de regreso, tarde que temprano deja de drenarse. Al universo no le gusta que se fugue su energía.

Sólo quería decir que a ese corazón sufriente, lo acompaño a distancia, dejándolo que se vuelva ogro, no me acerco porque no busco el conflicto, pero tampoco lo condeno, lo dejo estar, espero que pronto vuelva a sonreír, o no tan pronto, eso no importa, cada quien tiene su tiempo.

Lo sé, en teoría y en experiencia, pero hoy lo leí y quise compartirlo, creo que esos corazones que andan por ahí luchando contra el mundo, necesitan ser abrazados por lo menos desde lejos. Dando tiempo, comprendiendo y no aceptando el pleito, ese no es nuestro, es un grito de dolor que si lo has vivido, podrás reconocerle.

No eres mala criatura, aunque quieras serlo, estás pleitando contra ti como diría el gran Shakespeare. Yo te acompaño, aunque aparentes que quieres que todos se vayan. Yo me quedo, te comprendo.
¿Quieres la respuesta teórica de hoy?

2. Un clavo saca otro clavo (refranes con explicación científica)

Nada requiere más energía del organismo que una pena de amor. El despecho es emocional y físicamente doloroso; sin embargo, en la medida en que se movilicen neurotransmisores y hormonas que venzan o se sobrepongan a las que actúan con efecto depresivo, la ‘tusa’ va cediendo. Durante este proceso, el organismo busca equilibrar el disbalance por la caída de serotonina, las endorfinas y la dopamina, frente al aumento del cortisol y las hormonas del estrés. Este disbalance mejora a partir de las buenas relaciones, de los momentos alegres y de las buenas conversaciones y puede dispararse ante la presencia de otras personas que generen estímulos gratos, similares al del enamoramiento. La idealización del otro cae.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Mi amado miedo…

Si la vida me hubiera permitido planear mi lista antes de los 30… ¡pero qué estoy diciendo! la vida siempre permite y lo hacemos aunque no sepamos o no queramos darnos cuenta. Todos llegamos a este mundo sabiendo que creceremos.

Permítame cambiar el comienzo.

Había planeado mi vida puntualmente de los 25 a los 30, así un día escribí punto a punto lo que tendría que pasar para alcanzar mi éxito, pero en esas cosas que uno de cualquier forma termina haciendo. La vida profesional, la estabilidad económica, la preparación académica y todas esas patrañas que el mundo adulto, al que vas entrando, aplaude pero que de ciencia no tiene mucho.

La necesidad y exigencias sociales de cualquier manera me hubieran hecho llegar a donde he llegado, o podría haber renunciado y aceptar el rechazo y habladurías por no responder a las expectativas ¡Muero de miedo sólo de pensarlo! aunque un destello de sonrisa aparece al recordar haberlo intentado, obviamente, deserté.

Aunque fue mi lista quien me hizo llegar hasta aquí y aunque los objetivos están “casi” cumplidos,  son las mismas excepciones a mi lista donde se comprueba que al final, esas listas formales nada importan y son solo otra medalla más para colgar en la pared de tus ataduras.

Oh sí, mi pared de ataduras ha sido condecorada una y otra vez, no es raro ver desfilar a grandes figuras asintiendo indulgentemente cuan esclavizada he estado a mis casi 30 años.
   
Pero de la lista de cosas por hacer antes de los 30 de la que hablaba al principio, es esa de la que saboreas y hasta tú mismo te admiras de haberlo hecho, esa por la que sonríes orgulloso de ti, de tu espíritu insurrecto, de la chispa indomable que caminó en paralelo, pero te veía de lejos cuando el mundo aplaudía tus “logros y éxitos”.

A mis casi 30, repito la edad tal vez sólo para asegurarme de haberme dado cuenta del tiempo, ya ésta lista es de recuerdos, con muy poco espacio para escribir su final. ¡Qué miedo! es lo que pienso y siento. Interrumpo mi discurso porque me sorprende el miedo.

Qué fácil fue llegar a los 30 y al mismo tiempo tan sufrible que me aterra un poco un nuevo comienzo, más real, más libre, pero con menos personajes y también, en espera de los nuevos. Si hay nuevos o no, forma parte del misterio.

La vida ha sido buena conmigo, me ha dado locuras que sin programarlas, ese espíritu insurrecto me impulsó a vivirlas. Lo agradezco, es tan… uff, qué sería de mí sin todo eso. Qué vida tan plana y aburrida, que absurdamente arrepentida estaría escribiendo esto.

A mis 20, iniciando la década de mis recuerdos, como presagio de lo que sería este tiempo, dio comienzo la aventura. Aún con miedo, siempre justificado por algo “correcto” que me permitiera hacerlo, pero iniciamos.  

A vivir como se pueda, con risa, con llanto, con dolor, con sufrimiento, con certezas, con más miedo, con nostalgia, con fe, con amor, con miedo, sí, me doy cuenta que repito el miedo, pero podría entrelazarlo después de cada palabra, ahí estuvo, ahí está y es mi compañero, pero… sabe ud lo que disfruto verle a la cara y no detenerme por eso.

Con miedo anduve casi 30 años, por qué he de esperar perderlo.

Este miedo es mi constante y puedo admitirlo, es quizás hasta el mi impulso. Es mi gastritis, mi motor… mi incontrolable compañero. 

El miedo que salva la vida, si, LA VIDA, esa, la que sabe, la que no acepta aplausos ni seguridades. El miedo salva, por fin lo entiendo.

Llegaremos a los 30 con miedo, pero llegaremos, como llegamos a tantas cosas, como llegarán otras muchas.

Si lo veo así, ojalá que la vida me mate de miedo. Cada que ha estado es importante momento... es vida, es movimiento, es crecer, es caer, es levantarme y sacudirme el dolor para volver respirar ¡mi miedo! Tan mío y de nadie más, es entonces el que me define ¿Será que a cada personalidad la definirán sus miedos? No sé, solo lo escribo para luego.

Al miedo no le temo, le deseo, le busco y le saboreo. Le temo a detenerme, a lo tranquilo, lo seguro, lo cómodamente rutinario, lo aplaudido, si , todo eso con lo que inicié mi escrito, le temo a ese éxito que no es el mío, que no lo quiero.


Ud. Disculpe, aún tengo miedo, mucho miedo. 

jueves, 21 de agosto de 2014

En 24 horas…


En 24 horas se puede dar un vuelco a la vida, subir al cielo y descender  a los infiernos. No hay nada prohibido ni planeado, sólo 1,440 minutos,  tan tuyos como del mundo y con el mundo me refiero a todos o a tan solo uno.

De esas 24 horas, de las que hablo, no puede disponer cualquiera. Hay que ganarlas, merecerlas pues, hacer todo para que el universo conspire y todo confluya en el punto de encuentro perfecto, donde las historias se escriben con el tiempo detenido, el tiempo de los otros, de los de afuera que corren y no saben que existe “esto”… la magia, la sed de vida; la necesidad de un recuerdo aún no vivido, pero en proceso.

De pocas almas he de hablar si hablo de encuentro, pero era una de esas pocas, de las que busco, sí, siempre busco… oh no, tal vez no siempre. A veces salgo a buscarlas, otras me gusta mirar de lejos, mi alma no siempre está en condiciones de exponerse, de bajar la guardia, de ser quién venza al miedo y otras veces esas almas no salen a mi encuentro.

¡Pero qué importa lo complejo de mi alma! Sucedió  y fue… no perfecto, lo perfecto es imperfecto, fue, lo llamaría, inefable, así con la extrañeza de la palabra, con toda la antesala de lo indecible, con la firme promesa que este ilusorio intento por describirlo y dejarlo para la historia, no sucederá.  Disfruto revivirlo, sentir esto que inunda mi cuerpo, que trae a mí la magia del encuentro y que ninguna palabra sería puntual a mi recuerdo.

Que ironía, esperé para decirlo, dejé que mi alma estuviera lista, clara, resuelta y emocionada (si, no siempre la emoción llega en el momento), pero no es suficiente. Por eso hoy aquí describo mi incompetencia de decirlo, mis deseos de siempre acordarme de aquello, mis intestinos hechos nudos y mi garganta en silencio, en la contemplación de un cuerpo alma, de mi estar viviendo, así, en gerundio, ese profundo ando-endo.

Así es siempre, siempre que hay magia en el encuentro. Fue, será, está siendo… quizás sólo porque así lo quiero. 

Me quedo con 1,440 minutos que duraban años, que no caben ya ni en el recuerdo. Sólo fueron “casi perfectos”, fueron nuestros

¡¿Nuestros?!

20/08/2014

martes, 18 de febrero de 2014

NADA IMPORTANTE

Sentir ese calor interno que abraza y conforta, que acaricia el alma, pero piensas...NADA IMPORTANTE. Lo es,hasta que llega ese calor que quema y que quiere salir pero se guarda justo en la boca del estomago…celos creo que lo llaman.

Luego hará falta un NADA IMPORTANTE para volver a respirar, confiar en que lo importante sigue estando ahí y casi puedes descubrirlo.

NADA IMPORTANTE es tan importante para poder seguir…

Seguir soñando, seguir luchando por alcanzar lo NADA IMPORTANTE que en su libertad confirmó la sospecha, ES IMPORTANTE.  

13-18/02/2014

viernes, 10 de enero de 2014

Amable

Lo escuché como caricia, dio calor a mi alma. 
¡Eres amable!

Dejar de protestar…
…dejar de luchar
bajar la guardia...
… poder amar.

Amable del verbo “eres fácil de amar”.

Cambió mi lucha. No es servilismo que infunde el machismo, es la genuina conducta,  es ser y darte a los demás. Una decisión que despierta en el otro el deseo de ti, que no persigues, que hasta lo ignoras, pero está en ti.


Sólo se trata de eso, hay que SER…fácil de amar.